No sé por qué tuve que conocerte.

Nunca lo supe.

Lo nuestro duró ocho años.

Cuatro tuyos.

Cuatro míos.

Nunca fuimos dos.

Nunca hicimos cuentas.

Tú no eras una santa.

Yo tampoco era un muchacho inocente.

Nunca nos escondimos ni hicimos demasiadas preguntas.

Así llegamos a aquel día.

Yo manejaba.

Tú ibas a mi lado.

Nos cruzamos con tu marido.

Los dos autos se detuvieron.

Él bajó.

Vi el arma.

Me apuntó.

No recuerdo qué dijo.

Recuerdo lo que hiciste tú.

Abriste la puerta, bajaste de mi auto y caminaste hacia el suyo.

Subiste.

Cerraste.

Pusiste los seguros.

Clic.

Tú detrás del vidrio.

Yo afuera.

Después intenté olvidarte.

No sé cuánto tardé.

Tal vez por eso, cuando pienso en nosotros, no recuerdo los años.

Ni las noches.

Ni las palabras.

Recuerdo un sonido.

Pequeño.

Seco.

Clic.

Dorys Rueda, Cuentos en voz baja, Volumen 2, obra inédita.

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