
«El deseo se mueve. Eros es un verbo».
Anne Carson
Eros the Bittersweet (Eros, el dulce amargo), 1986.
Traducción al español de la frase original en inglés.
| La poesía no siempre necesita un poema.
A veces aparece en una frase, una imagen, una metáfora, un giro inesperado del lenguaje. Y hay palabras que seguimos pensando mucho después de terminar la lectura. En el ensayo Eros the Bittersweet, de Anne Carson, encontré una frase que me hizo detenerme: «El deseo se mueve. Eros es un verbo». De esta afirmación, las cuatro últimas palabras captaron mi atención: «Eros es un verbo». Eros es el dios del amor en la mitología griega. Pero Carson hace algo inesperado: lo convierte en un verbo. Y como tal puede expresar una acción, algo que sucede, cambia o permanece. Y como verbo puede conjugarse en presente, pasado y futuro. Yo amo. Tú amaste. Nosotros amaremos. Tres personas. Tres tiempos. Tres maneras de hablar del amor. Uno habla del presente. Otro pertenece al pasado. El tercero todavía está por llegar. En cada tiempo, el amor adquiere una forma distinta. Y entonces cobran sentido las primeras cuatro palabras de la frase: «El deseo se mueve». Del presente al recuerdo. Del recuerdo a lo que todavía no sucede. Eros, el dios del amor, ya no permanece inmóvil en su nombre. Se mueve entre los tiempos. Tiene un pasado que recordar. Un presente que vivir. Y un futuro que todavía no se ha conjugado. Dorys Rueda |
Imagen ilustrativa creada con inteligencia artificial.
