
Recopilé esta historia en enero de 2018. Mis alumnas Camila Bernal y Jhennyfer Almachi me la contaron después de escuchar el testimonio de Mónica Heredia.
Aquella noche, Mónica se encontraba en el Hospital General Docente de Riobamba acompañando a su hermana, que permanecía hospitalizada.
Durante la noche, las dos salieron de la habitación para ir al baño. Mientras avanzaban por el pasillo, vieron unos metros más adelante a una anciana que caminaba despacio, empujando un portasueros. Tenía el cabello blanco y suelto y vestía una bata blanca.
La mujer volvió la cabeza, las miró y sonrió. Luego hizo un leve movimiento a manera de saludo y continuó su camino.
Las hermanas siguieron detrás de ella y, al llegar al baño, vieron que entraba. Apenas unos segundos después, hicieron lo mismo.
No había nadie.
Revisaron los cubículos. Las puertas estaban abiertas y tampoco encontraron otra salida por la que pudiera haberse marchado.
Se miraron sin entender qué había ocurrido y regresaron a la habitación.
A la mañana siguiente contaron lo sucedido a una enfermera del hospital. Ella les dijo que no eran las primeras en hablar de una anciana de cabello blanco. Pacientes, familiares e incluso algunos trabajadores afirmaban haber visto a una mujer de características similares en el hospital.
También les habló de una versión que circulaba desde hacía algún tiempo: años atrás había trabajado allí una enfermera conocida por su dedicación a los pacientes y, después de su muerte, algunas personas afirmaban haberla visto por los pasillos.
Mónica y su hermana no podían saber si aquella historia tenía alguna relación con lo ocurrido la noche anterior.
Lo que sí sabían era que habían visto a una anciana entrar al baño apenas unos segundos antes que ellas.
Cuando entraron, no estaba.
Dorys Rueda, Historias de lo extraño, obra inédita.
