Hace trece años
nació El Mundo de la Reflexión.
 
Nadie sabía
si un proyecto como este
lograría mantenerse en el tiempo.
 
Mi esposo, Héctor Cisneros,
creyó en este proyecto
desde el primer día.
 
Sostuvo, con generosidad,
el mantenimiento del sitio
cuando todavía no sabíamos
si alguien llegaría a visitarlo.
 
Desde el principio supe
que esa también era una forma
de fomentar la cultura.
 
Yo tenía una sola certeza:
crear un espacio
donde cualquier persona
pudiera leer sin pagar
y descubrir
que la buena literatura
también puede estar al alcance de todos.
 
Trece años después…
 
Aquel sueño reúne hoy
más de 1.150 publicaciones gratuitas:
reflexiones,
leyendas,
cuentos,
poesía
y crítica literaria.
 
Nunca fue
un proyecto comercial.
 
Ha sido
mi manera de devolver a la lectura
una parte
de todo lo que ella me ha dado.
 
Y trece años después…
 
Sigo creyendo
que la lectura
merece estar al alcance de todos.
 
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