Un día cualquiera, la bruja del río El Tejar volaba como siempre en su escoba.

Iba distraída.

Algunas personas dicen que iba pensando en un hechizo.

Otras aseguran que iba pensando en su recorrido de fin de semana.

Lo único seguro es que no vio la cerca.

¡Zas!

Se estrelló de frente.

El golpe fue tan fuerte que dos dientes salieron disparados.

La bruja aterrizó sentada sobre el camino.

—¡Ay, ay, ay! —protestó, llevándose las manos a la boca.

Luego empezó a buscar los dientes entre la hierba.

Por suerte los encontró enseguida.

Los limpió con cuidado, los guardó en un bolsillo y suspiró.

Había llegado el momento que toda bruja teme.

Tener que visitar un dentista.

Cuando llegó al consultorio dejó la escoba junto a la puerta.

El dentista la vio entrar y levantó las cejas.

—¿La escoba también necesita atención?

—No. Solo yo.

—Qué alivio. Ya estaba preocupado.

La bruja no estaba de humor para bromas.

Se sentó en el sillón y abrió la boca.

El dentista observó el desastre.

—Vaya golpe.

—He tenido noches peores.

—No lo dudo.

Mientras trabajaba, comenzó a hacer preguntas.

—¿Nunca has pensado en cambiar la escoba?

La bruja lo miró.

—¿Cambiarla por qué?

—Por algo más moderno.

—¿Como qué?

—No sé. Una motocicleta voladora.

—Qué ocurrencia.

—¿Un coche mágico?

—Peor.

—¿Una escoba eléctrica?

La bruja casi se levanta del sillón.

—Joven, hay tradiciones que deben respetarse.

El dentista soltó una carcajada.

—Perdón.

Ella cruzó los brazos.

—Mi abuela volaba en escoba.

Mi madre también.

Y yo pienso seguir haciendo lo mismo.

Guardó silencio unos segundos y añadió:

—Aunque reconozco que a veces la suspensión deja mucho que desear.

El dentista volvió a reír.

La anestesia comenzaba a hacer efecto.

La bruja hablaba cada vez más despacio.

—Además… si alguna noche de luna llena te animas… te invito a volar.

El dentista dejó los instrumentos sobre la bandeja.

—¿Eso fue una invitación?

La bruja lo observó.

Luego le guiñó un ojo.

—Eso, mi querido dentista, depende de cómo me arregles los dientes.

 

Dorys Rueda, Cuentos entre sonrisas y leyendas, 2026.

 

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