SITIO EMBLEMÁTICO DE OTAVALO
LA PLAZA CENTENARIO
Ramiro Velasco
La hoy llamada «Plaza de los Ponchos» era, en nuestra niñez, únicamente un gran terreno de tierra, rodeado por sus cuatro costados de huertas delimitadas por tapias en las que crecían los tradicionales sigses. Allí, los indígenas sacaban a la venta sogas, esteras y, en especial, lana de borrego, aunque la actividad en el sector era muy escasa.
En este lugar se construyó un parque infantil con una biblioteca, donde se podía encontrar material valioso para los niños, como revistas infantiles, cómics de la época y enciclopedias infantiles, verdaderos tesoros que anhelábamos descubrir y que despertaban nuestras febriles imaginaciones.
El parque infantil tenía apenas unos columpios, una resbaladera y algún que otro juego. Sin embargo, era el motivo principal para nuestras visitas cotidianas, a pesar de que estos juegos estaban «en los extramuros de la ciudad», como decían los mayores.
Muchos años más tarde, se construyeron las llamadas «callampas», que dieron origen a la denominada «Plaza de los Ponchos». Hoy en día, es conocida a nivel nacional e incluso mundial por la enorme oferta de productos, tanto para locales como para extranjeros. Su prestigio es tal que está considerada una de las ferias más grandes de América Latina.
