Lágrimas descalzas despliegan amarres,
y bordan palabras hilando silencios,
los sueños bostezan promesas perdidas,
y levantan voces recitando ruegos.
La tarde se apaga y en el horizonte,
cabalga la noche bordando plegarias,
por rígidas grietas escurren las horas,
y el viento a su paso descuenta distancias.
Claudica el cansancio, los ojos se cierran,
un manto de nubes arropa al silencio,
fisuras del alma dibujan sus sombras…
i Y oleadas de olvido borran los recuerdos!
 
 
Lydia Raquel Pistagnesi
Del Libro, «Destino de Gorrión»
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