LEYENDAS Y CUENTOS DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS  
 
Mauricio Tualombo
Escuela Bartolomé de las Casas (Tercer nivel)
Comunidad: Gradas

 

Había una mujer soltera que tenía un hijo ocioso que no le gustaba trabajar y como no tenía qué comer nada, empezó a robar huevos, gallinas, chanchos y borregos de los vecinos, todo lo que robaba le indicaba a su mamá, diciendo «yo encuentro en el camino». La mamá le decía: «Así traerá nomás hijito para comer y vender, así podremos vivir tranquilos». Cuando el niño se hizo joven empezó a robar ganados y caballos.

Una noche de luna entró a un corral para robar las mulas, los perros ladraban, los dueños sintieron y se levantaron y alcanzaron  a ver al ladrón. Justo estaba sacando las mulas del corral. Le cogieron y le llevaron amarrados las manos  a un lugar llamado Hoguera, en donde se reunieron todas las gentes. En ese momento,  llegó la mamá llorando, el hijo vio a su mamá y le dijo: «Tú eres la culpable nunca me decías que era malo robar, hoy no quiero que esté a mi lado, anda a la casa, ya no hay remedio».

 

 

Leyendas y tradiciones de Guaranda, Historia y Cultura I. Concejo Municipal de Guaranda, 1998

 
 
 
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