
Madre era orquídea de seda.
No fue viento, tampoco espuma.
Inventaba limbos en el aire
y se abría umbilical a mis tristezas
Rubén Darío Buitrón
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Hay vínculos que no se cortan con el nacimiento. En «Madre era orquídea de seda…», Rubén Darío Buitrón evoca a su madre desde un territorio donde la ternura y la nostalgia se encuentran. No fue viento. Tampoco espuma. Fue una presencia capaz de inventar otros espacios para las tristezas del hijo. Y entonces llega el verso: «y se abría umbilical a mis tristezas». El cordón que alguna vez unió dos cuerpos adquiere otra forma. Ya no lleva alimento ni sostiene la vida que comienza. Ahora parece recoger aquello que duele. La madre vuelve a ser origen. Refugio. Un lugar al que las tristezas todavía pueden regresar. Quizá haya vínculos que nunca terminan de cortarse. Solo aprenden a existir de otra manera. Dorys Rueda |
Imagen ilustrativa creada con inteligencia artificial.
