De la leyenda al microcuento

 

Cada noche, el padre Almeida utilizaba al Cristo del convento como escalera para escapar por una ventana rumbo a las fiestas.

Una madrugada, el Crucificado le habló:

—¿Hasta cuándo, padre Almeida?

—Hasta la vuelta, Señor.

—¿Y si no hubiera vuelta?

El fraile retiró el pie de la imagen.

Desde aquella noche no volvió a salir.

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