Quiero de vuelta la flor
que atestiguó la tarde
y el cielo viejo de
esa misma tarde.
Quiero de vuelta el beso
que permitió el poema
y la sangre toda
de ese mismo poema.
Quiero de vuelta mis
manos sin ninguna culpa
y la caricia íntima
de esa misma culpa.
Que no te quede nada
más que un pedazo
de sombra y de esa
sombra, nada de nada.
Jorge Ampuero Vacacela

Cada poema guarda algo que nos detiene: una palabra, una imagen, un giro, una metáfora, un silencio, una pregunta.

A veces, simplemente, un verso que seguimos pensando después de terminar la lectura.

En este poema de Jorge Ampuero Vacacela me detuvo una imagen: «un pedazo de sombra».

Primero, alguien quiere recuperar lo que quedó de una historia: la flor, la tarde, el beso, las manos, la caricia. Como si fuera posible recoger, una por una, las huellas de lo vivido.

Pero al final algo cambia. Ya no pide que le devuelvan. Ahora decide qué puede quedarle al otro: apenas «un pedazo de sombra».

Y ni siquiera eso.

«Nada de nada» cierra el ajuste de cuentas. Después de pedirlo todo de vuelta, tampoco la sombra puede quedarse.

Dorys Rueda

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