CUANDO LA LAGUNA SE VOLVIÓ TRANQUILA

Hace algunos años atrás, en el lugar donde habitamos, es decir, en la parroquia de Limoncocha, no había muchas familias: ¡apenas seis! Pero después de algunos años llegó más gente de Tena y Archidona, principalmente, hasta que conformaron una comunidad.
Las personas se dedicaban a la caza, la pesca y la recolección de frutos. En ese entonces, la laguna era bien brava, no dejaba que los visitantes se acerquen a ella: hacía que del cielo cayeran truenos y relámpagos para obligar a la gente a regresar en sus botes.
Pero con la llegada de más gente, la laguna se quedó sin fuerzas para hacer caer del cielo truenos y relámpagos a cada rato. Poco a poco se fue calmando… Ahora todos pueden entrar a sus aguas con absoluta tranquilidad.
Mitos, leyendas y tradiciones: Limoncocha escribe sus relatos, Facultasd de Ciencias de la Comunicación, UISEK, Quito, 2013.
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