Otavalo no fue nombrada de golpe: fue despertando.

Antes del decreto, ya tejía, ya cantaba, ya soñaba.

Cuando Bolívar firmó su nombre en 1829, no la inventó: la reconoció.

Desde entonces, Otavalo vive entre la historia y el sueño, creando, recordando, naciendo otra vez cada día.

Otavalo no abre los ojos como quien despierta tarde.

Abre los ojos como quien recuerda quién es.

Y eso —como las buenas leyendas— no se olvida.

 

 

 

Libro inédito, 2026. 

 

 

Visitas

005840691
Today
Yesterday
This Week
Last Week
This Month
Last Month
All days
1543
6615
17656
5775327
17656
163629
5840691

Your IP: 95.108.213.218
2026-03-04 09:34

Contáctanos

  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
  • mailelmundodelareflexion@gmail.com
  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

Siguenos en