
Un día estaba sentado en la sala.
No hacía nada.
Si no tengo pies,
¿cómo camino?
La casa no cambió conmigo.
Si no tengo cuerpo,
¿cómo entro?
La puerta se cerró.
La casa quedó quieta.
Demasiado quieta.
Y si no tengo boca,
¿por qué me sienten?
No se oía nada.
Después,
yo tampoco.
Dorys Rueda, Cuentos en voz baja, 2026.
