La gente decía que su voz era su mayor don.
La televisión lo volvió admirado, querido.
Todos lo aplaudían, lo idolatraban.
Le pedían autógrafos, le filmaban.

Pero envejeció.
Y al morir,
sin cámaras, ni micrófonos, ni iluminación,
se atrevió a escucharse por primera vez.

 

Dorys Rueda, Cuentos en voz baja, 2026.

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
  • mailelmundodelareflexion@gmail.com
  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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