
Al principio fue un zumbido. Nada grave. Aparecía al despertar, en el ascensor, en la fila del supermercado. Con el tiempo entendió cuándo surgía: justo antes de olvidar algo; un nombre, un número, el camino de regreso.
El zumbido empezó a durar más. Una tarde, la cajera lo llamó por otro nombre. Respondió sin corregirla y sonrió. La sonrisa salió sola, como si hubiera estado esperando.
Al día siguiente, el zumbido no se fue. Revisó su memoria: no faltaba nada. Solo había espacio y una respiración que no iba del todo con la suya.
Entonces lo entendió. No estaba olvidando. Estaban llegando.
El zumbido ya no venía de adentro. Venía de atrás.
Dorys Rueda, Cuentos en voz baja, 2026.
