Fuente oral: Luis Ubidia1
Recopilación y Transcripción: Dorys Rueda

                                                                                                              

El Teatro Apolo fue un cine que se construyó en Otavalo, el 10 de agosto de 1946, por don Alfonso Moreano y don  Humberto Acosta. Una sociedad que se disolvería en 1950.

Al mes de su funcionamiento, el teatro extrañamente se incendió, destruyéndose parte de sus instalaciones, pero rápidamente fue reconstruido por sus dueños y siguió trabajando. De allí en adelante, el teatro pasó por varios propietarios y administradores, pero siempre continuó sirviendo a la ciudad hasta su desaparición.

En 1946, cuando el teatro estaba reparándose, después del incendio, los obreros comentaban que  estaba encantado.

Cuando los trabajadores laboraban, empezaron a perderse los objetos que tenían a mano.  Primero desaparecieron sus herramientas: los clavos y  el martillo. Más adelante, el dinero que tenían en los bolsillos. Un tarde, a las seis en punto, el instante en que se marchaban, alcanzaron a ver una sombra diminuta que corría por el escenario.

-¡Es un espectro!, gritó uno de los hombres, muerto del miedo. - ¡Miren, el sombrero grande que lleva!

Quienes dirigían la obra,  para evitar que la ciudadanía se enterara de lo sucedido, contrataron más obreros para acelerar la reconstrucción del teatro. Tenían miedo de que la aparición terminara congregando a la gente, lo que retrasaría la construcción y por ende, la paga.

Aunque el trabajo se aceleró,  la sombra seguía corriendo por el escenario todos los días, a las seis de la tarde, cuando la labor finalizaba y los obreros salían a sus casas. Ya nadie dudaba de que se trataba de un duende. Unos decían que era el mismo que habitaba en la antigua fábrica  La Joya. Otros manifestaban lo contrario: se trataba de un duendecillo nuevo  que  se había instalado en el teatro para capturar a alguna  jovencita de grandes ojos negros y de cabello largo.

Cuando el teatro estuvo reparado, el cine abrió sus puertas y el duende dejó de aparecer. Su figura fue diluyéndose en la memoria de los obreros.

 

 

1 Luis Ubidia (Otavalo: 1913-2000) fue un prestigioso maestro que empezó su carrera docente en 1935 en San Pablo de Lago, en la escuela Cristóbal Colón. Después pasó a la escuela 10 de Agosto de la ciudad de Otavalo, plantel donde había estudiado su educación primaria. En 1936, viajó a Quito para trabajar en la Anexa del Normal Juan Montalvo. En 1970, después de una ardua y fructífera labor como profesor, se acogió a la jubilación  y fue articulista en los medios escritos de la provincia de Imbabura, con un claro enfoque de justicia y rectitud en los temas de la vida local del cantón Otavalo. Escribió también artículos de investigación científica y notas poéticas. Tiene 28 publicaciones (H. Ubidia, comunicación personal, enero 14, 2016).

 

 

 

Portada: http://enunrincondelaestanteria.blogspot.com/2012_07_01_archive.html

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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