INTEGRACIÓN DEL LENGUAJE POPULAR EN LAS LEYENDAS ECUATORIANAS

Dorys Rueda

 

Integrar refranes y dichos populares en las leyendas del Ecuador cobra una relevancia aún mayor en la era digital, donde el auge de la tecnología y la globalización han hecho que las tradiciones orales se vean amenazadas por la rápida expansión de las plataformas digitales. La tradición, que históricamente se ha transmitido de generación en generación mediante el relato hablado, corre el riesgo de perderse si no se preserva adecuadamente. En este contexto, fusionar la sabiduría popular con las leyendas ecuatorianas no solo es una forma de mantener vivas estas historias, sino también de ofrecer una alternativa atractiva para que las nuevas generaciones se reconozcan en ellas. Al adaptarlas con un lenguaje cercano y accesible, se logra conectar el pasado con el presente, creando un puente entre lo ancestral y la modernidad. De esta forma, las leyendas adquieren un nuevo significado, invitando a los jóvenes a valorar su cultura sin que pierdan su esencia ni relevancia en el contexto actual.

 

A continuación, comparto una leyenda de Otavalo en la que he integrado algunos refranes populares.

 

EL CARBUNCO DE OTAVALO

 

La historia que voy a compartir con ustedes está relacionada con un perro conocido como Carbunclo o Carbunco en el Ecuador, un nombre que cambia según la región y la versión de la leyenda. Me la relató mi padre, don Ángel Rueda Encalada, en 1985. A su vez, él la había oído de su hermano mayor, quien fue el protagonista de este curioso suceso.

"Cuando el río suena, agua lleva," le comentó mi tío a mi padre al comenzar a relatar esta leyenda, como si ya presagiara lo extraño y sobrenatural que estábamos a punto de escuchar.

Así es cómo comienza la leyenda:

El carbunco de Otavalo no era solo una sombra que acechaba en la oscuridad; era una manifestación de lo más oscuro de la tierra. Este perro diabólico, de pelaje negro como la noche, era pequeño en tamaño, pero su mirada podía penetrar el alma de quien lo mirara. En su frente, una estrella brillante como un faro infernal lo diferenciaba de cualquier otro can y la luz de esa estrella tenía el poder de cegar a cualquier ser humano que la contemplara por demasiado tiempo.

Una noche oscura y fría, cerca de la medianoche, mi tío se desplazaba por las solitarias carreteras que conducían a Otavalo. Su vehículo grande lo hacía sentirse seguro y confiado mientras avanzaba por las serpenteantes calles desiertas, sin ningún otro coche a la vista. La quietud de la noche era interrumpida solo por el sonido del motor y el crujir ocasional de las ruedas sobre el asfalto. La oscuridad parecía envolverse aún más a medida que se acercaba a la ciudad y mi tío no podía evitar sentir que algo inusual se cernía en el aire. No era un temor palpable, sino una extraña sensación de que algo lo observaba, algo que no pertenecía a este mundo.
“A veces, el miedo no es más que la sombra de lo que tememos,” pensó, mientras aceleraba, queriendo deshacerse de esa sensación incómoda. La ansiedad lo invadió, pero no podía ponerle nombre a lo que sentía.

De repente, a pocos minutos de llegar a su destino, una luz deslumbrante surgió de la nada, iluminando la carretera con una intensidad cegadora. La luz era tan penetrante que parecía surgir de la misma tierra, invadiendo todo a su alrededor y deslumbrando sus ojos con una fuerza abrumadora. Mi tío  intentó cubrirse, pero la luz seguía brillando con más fuerza, haciéndole perder el control de sus sentidos. De manera automática, pisó el freno y el vehículo se detuvo bruscamente, como si fuera detenido por una fuerza invisible. Su corazón latía desbocado y la confusión se apoderó de él. Atónito, abrió la puerta y salió del automóvil, pero al poner un pie en el suelo, lo que vio lo dejó helado. Allí, en medio de la carretera, se encontraba el Carbunco, el perro negro de mirada aterradora, el mismo ser infernal del que tanto se hablaba en Otavalo, cuyas leyendas inundaban las conversaciones de los habitantes de la ciudad. Mi tío, paralizado por el miedo, se quedó sin palabras, observando aquella figura oscura que parecía más una sombra viviente que un ser tangible. La luz parecía emanar de la estrella en su frente, intensificando el terror de su presencia.

“El miedo no tiene ojos, pero ve lo que no debe”, pensó, mientras sus piernas temblaban, incapaz de apartar la mirada de los ojos del perro.
En un intento por liberarse de la visión aterradora, subió rápidamente a la camioneta.
pensó, mientras sus piernas temblaban, incapaz de apartar la mirada de los ojos del perro.

En un intento por liberarse de la visión aterradora, subió rápidamente a la camioneta y, sin pensarlo dos veces, pasó por encima del animal con las llantas delanteras. El vehículo casi se voltea, pero logró controlar el volante y mantener el rumbo. Temeroso, se bajó para verificar la muerte del can, pero al hacerlo, no encontró ningún rastro del carbunco. No había sangre, ni huellas. El perro había desaparecido sin dejar rastro alguno.

Confuso y desconcertado, mi tío reanudó su viaje, pero a los pocos minutos, vio nuevamente al animal. En esta ocasión, el Carbunco se encontraba en medio de la carretera, desafiando al conductor. Él, furioso y aterrorizado, aceleró el vehículo y volvió a pasar sobre el cuerpo del perro. Esta vez, el sonido del impacto fue más fuerte, pero cuando se bajó para asegurarse de la muerte del can, otra vez no encontró rastro alguno del animal.

"No todo lo que reluce es oro", pensó con frustración, dándose cuenta de que se había equivocado al imaginar que su viaje sería tranquilo y sin sorpresas. Con la tensión acumulándose, mi tío decidió seguir conduciendo. Pero, como si fuera una maldición, a los pocos minutos volvió a ver al Carbunco. Esta vez, el perro estaba sentado cerca de una peña, como si estuviera esperándolo. "Esta vez no fallaré", se dijo a sí mismo, mientras apretaba el volante con firmeza. El miedo lo invadía, pero su determinación era más fuerte.

Cada vez que el carro se acercaba al animal, este retrocedía, alejándose más, como si jugara con él, llevándolo hacia lo desconocido. "¡Qué pasa!" exclamó con angustia. "¡Madre mía, Virgen de la Dolorosa, ayúdame!" alcanzó a decir.
En ese momento, en medio de la desesperación, recordó el viejo refrán: "A Dios rogando y con el mazo dando," mientras sentía cómo el peligro lo rodeaba cada vez más.

Estas palabras, llenas de desesperación, fueron su salvación. En ese preciso momento, la Virgen Dolorosa, en su misericordia, escuchó su súplica. De repente, el vehículo se detuvo abruptamente, justo cuando iba a caer por el precipicio. El Carbunco, que había estado jugando con la vida de mi tío, desapareció en la oscuridad, dejando una sensación de paz en el aire. La carretera, que antes parecía estar llena de peligros y sombras, ahora se mostraba tranquila, como si nunca hubiera ocurrido nada.

Mi tío, temblando de miedo y gratitud, levantó la mirada hacia el cielo. Con el corazón aún acelerado, comprendió que, aunque la pesadilla había quedado atrás, jamás olvidaría la mirada feroz del perro infernal ni la luz cegadora de la estrella en su frente. Fue entonces cuando sus labios, casi sin pensarlo, susurraron un agradecimiento a la Virgen María, que había respondido a su desesperación. A partir de esa noche, entendió que hay fuerzas en el universo que escapan a la razón humana, y que, a veces, lo único que se necesita para superar la oscuridad es un acto de fe, un suspiro de esperanza en medio del abismo.


“La fe mueve montañas,” susurró, mientras se recostaba en su asiento, sintiendo una paz profunda.

 

 

LA LEYENDA Y EL LENGUAJE POPULAR

HERRAMIENTAS EDUCATIVAS

 

 

Una metodología que resulta altamente ventajosa tanto para profesores como para estudiantes es la integración de leyendas locales con el lenguaje popular, especialmente a través de refranes y dichos.

Para los profesores, esta propuesta ofrece una forma eficaz de enriquecer la enseñanza y conectar la literatura con el contexto cultural de los estudiantes. Al incorporar leyendas tradicionales y refranes, los docentes pueden hacer que la literatura sea más accesible y significativa, vinculándola directamente con las creencias, costumbres y valores del entorno local. Esta metodología también fomenta un aprendizaje interdisciplinario, abordando temas de historia, ética, filosofía y lengua, lo que permite a los profesores ofrecer una enseñanza más completa que va más allá de los textos académicos convencionales.

Para los estudiantes, esta propuesta ofrece múltiples beneficios. Primero, les ayuda a fortalecer su identidad cultural al conocer las leyendas y refranes que han sido parte de la sabiduría popular de su comunidad. Al adentrarse en el modo de hablar de sus antepasados, los alumnos no solo exploran el folclore local, sino que también conectan con su historia de una manera profunda, comprendiendo las emociones, valores y lecciones transmitidas a lo largo del tiempo.

Además, este enfoque permite a los estudiantes comprender mejor las emociones humanas universales reflejadas en las leyendas, como el miedo, la incertidumbre o la valentía. Los refranes ayudan a analizar situaciones clave dentro de las narraciones, guiando a los alumnos a través de las experiencias de los personajes y mostrándoles cómo se pueden expresar estos sentimientos en el lenguaje popular. De esta manera, los estudiantes no solo aprecian su patrimonio cultural, sino que también desarrollan habilidades para reflexionar y analizar el contenido literario de manera profunda.

En suma, la integración de leyendas y refranes en el aula no solo enriquece la enseñanza para los maestros, sino que también fomenta el desarrollo cultural y emocional de los alumnos, ayudándoles a conectar con su identidad y a apreciar el valor de su tradición oral. Al combinar lo antiguo con lo contemporáneo, se crea un puente entre el pasado y el presente, ofreciendo a los estudiantes una herramienta educativa poderosa que les permite comprender mejor su entorno y el mundo que los rodea.

 

   

ACTIVIDADES DE LOS ESTUDIANTES

  

 

Si los maestros les proporcionan leyendas ecuatorianas para que los estudiantes incorporen dichos y refranes populares, se pueden realizar una variedad de actividades creativas y educativas que fomenten tanto la comprensión cultural como la expresión escrita.

Una opción sería que los estudiantes reescribieran una leyenda ecuatoriana, no solo insertando dichos populares, sino también transformando los personajes en versiones más modernas. Por ejemplo, podrían actualizar la leyenda de “Cantuña” dándole un toque futurista o contemporáneo, pero conservando las frases tradicionales, lo que les permitiría conectar el pasado con el presente de manera creativa.

Otra idea innovadora sería organizar un encuentro digital de narradores, en el que los estudiantes, divididos en grupos, creen versiones modernas de leyendas ecuatorianas utilizando plataformas de video. Podrían contar la historia de manera dinámica y creativa, añadiendo música, efectos visuales y refranes en los diálogos, y luego compartir su trabajo con la clase para fomentar un ambiente colaborativo de aprendizaje.

También podrían transformar una leyenda en una serie de cómics, dotando a los personajes de un lenguaje único lleno de refranes y dichos populares. Esta actividad estimularía tanto la creatividad visual como la escrita, permitiendo que los estudiantes expresen las leyendas de forma gráfica y moderna.

Además, los alumnos podrían grabar un podcast en el que narren una leyenda ecuatoriana, incorporando refranes y dichos populares en los diálogos de los personajes. Podrían incluir entrevistas con miembros de la comunidad que aporten sus versiones de las leyendas o expliquen su significado cultural, enriqueciendo así la actividad.

Otra opción sería organizar una obra de teatro basada en una leyenda ecuatoriana, donde los personajes hablen con frases populares. Al incorporar elementos visuales y sonoros, los estudiantes podrían crear una atmósfera inmersiva, ya sea en formato de "teatro de sombras" o como una narración en vivo.

Asimismo, podrían crear un mapa virtual de Ecuador, marcando las leyendas más populares de cada región. Cada punto del mapa incluiría una narración breve de la leyenda, con refranes y frases típicas del lugar, lo que ayudaría a los alumnos a aprender sobre la geografía y la diversidad cultural del país. Otra actividad interesante sería la creación de un blog colectivo, en el que cada estudiante publique una leyenda reescrita o actualizada con dichos populares, incluyendo comentarios sobre su origen y entrevistas con personas mayores para reflexionar sobre su significado cultural. Esto les permitiría mejorar sus habilidades de escritura y edición en línea mientras comparten y discuten sus trabajos.

Finalmente, los estudiantes podrían diseñar un juego de trivia basado en las leyendas ecuatorianas y los refranes populares, en el que los jugadores deban responder preguntas relacionadas con los personajes, frases y situaciones de las leyendas. Usando plataformas como Kahoot o Quizizz, este juego resultaría más interactivo y atractivo para los estudiantes, transformando el aprendizaje en una experiencia divertida y participativa.

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
  • mailelmundodelareflexion@gmail.com
  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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