Dorys Rueda
Un refrán puede ser analizado desde diversas perspectivas, lo que permite descubrir múltiples capas de significado. Se puede examinar su estructura lingüística, es decir, su estilo y la brevedad y la forma en que las palabras se organizan para transmitir un mensaje claro y efectivo. También es posible estudiarlo desde el contexto cultural, explorando cómo refleja los valores, creencias y tradiciones de la sociedad que lo ha originado. Además, un refrán puede ser interpretado desde su relevancia histórica, entendiendo cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo y cómo se aplica en el presente. Asimismo, se puede estudiar su relevancia contemporánea y por último, su impacto emocional, ya que muchos refranes evocan sentimientos específicos en quienes los escuchan, ya sea de consuelo, advertencia, sabiduría o humor.
De estos enfoques, nos centraremos en los dos últimos: la relevancia contemporánea y el impacto emocional.
La relevancia contemporánea: El dicho popular ecuatoriano "El que no arriesga no gana" sigue siendo vigente debido a la importancia de tomar decisiones audaces en la vida, especialmente en un entorno cambiante. En un mundo lleno de oportunidades que requieren acción, quienes se quedan atrapados en la zona de confort suelen perder las mejores oportunidades. Tomar decisiones valientes puede abrir puertas que de otro modo permanecerían cerradas, lo que hace necesario el riesgo para avanzar y crecer.
Otro aspecto fundamental del dicho es que nos recuerda que el miedo al fracaso es una barrera común que se debe superar. Muchas veces, la inseguridad sobre lo que pueda salir mal impide que tomemos los pasos necesarios hacia nuestras metas. Sin embargo, el miedo es una emoción natural que puede ser gestionada. Vencer este miedo no significa ignorarlo, sino reconocerlo como una parte del proceso y utilizarlo como motivación para actuar. El éxito solo llega cuando nos atreveremos a enfrentarlo.
Finalmente, arriesgarse no implica actuar sin reflexión. Es crucial examinar las posibles consecuencias antes de dar el paso. Tomar riesgos responsables implica evaluar tanto los beneficios como los costos y actuar de manera calculada. No se trata solo de actuar por impulso, sino de tomar decisiones informadas que nos permitan asumir riesgos de manera consciente y con un plan claro, asegurando que, aunque haya incertidumbre, las probabilidades de éxito estén a nuestro favor.
El impacto emocional: El refrán "El que no arriesga no gana" puede ser visto desde el concepto de superación personal, ya que invita a las personas a aceptar que los fracasos son una parte natural del proceso hacia el éxito. Este dicho resalta la importancia de adaptarse y aprender de las adversidades, lo cual genera un sentimiento de esperanza y fortaleza en quienes lo escuchan. Aunque tomar riesgos no siempre lleva al triunfo inmediato, la superación personal nos enseña que cada intento, incluso los fallidos, nos acerca al crecimiento. El refrán transmite la emoción de superación al recordar que el verdadero valor no está solo en ganar, sino en seguir intentándolo, aprendiendo de los errores y aprovechando cada experiencia. De esta manera, el refrán genera un sentido de empoderamiento emocional, alentando a quienes lo escuchan a enfrentar la incertidumbre con valentía, sabiendo que cada desafío es una oportunidad de aprender y evolucionar.
Tomado del libro: Dorys Rueda, La riqueza del lenguaje popular, 2025