Fotografía: Humberto  Castro

 

LA SIRENITA DE LA FUENTE DE PUNYARO

 

Dorys Rueda

 

Esta leyenda me la contó mi padre, Ángel Rueda Encalada, en mayo de 1990, quien, a su vez, la había recopilado de su propio padre, don Miguel Rueda. Así comienza la historia:

En tiempos remotos, una sirenita de extraordinaria belleza solía aparecer en la Fuente de Punyaro, justo a la medianoche. Durante una hora, su canto angelical resonaba por todo el lugar, llenando la noche de una melodía tan encantadora que cualquiera que la escuchara quedaba hechizado. Los habitantes, al despertar en sus casas, decían: “Ya empezó el concierto de la sirenita”. 

Aquellos que no temían a la oscuridad se aventuraban hasta la Fuente, deseosos de verla cantar, pero la sirenita, tímida y reservada, se escondía entre las aguas, sin dejar de entonar su música celestial. 

En una ocasión, un apuesto joven, cautivado por la dulce voz de la sirenita, decidió dirigirse a la Fuente con la esperanza de contemplarla. Aquella noche, la sirenita, por primera vez, se dejó ver: era mitad mujer y mitad pez. De la cintura hacia arriba, tenía el cuerpo más hermoso que el joven hubiera visto jamás, con largos cabellos que caían en suaves ondas sobre sus hombros y de la cintura hacia abajo, una larga y reluciente cola de pez que brillaba bajo la luz de la luna. 

El joven se acercó con cautela y poco a poco una amistad especial floreció entre ellos. Se encontraban cada noche y con el tiempo, ese vínculo se transformó en un amor profundo y puro. El joven, tan enamorado de la sirenita, nunca contrajo matrimonio, dedicando su vida a esos encuentros nocturnos en la Fuente. Vivió muchos años, pero la muerte finalmente le alcanzó en la vejez, llevándose consigo la historia de su amor secreto. 

La sirenita, inmortal y ahora sola, nunca dejó de cantar, pero tras la muerte de su amado, su canto cambió. Lo que antes era una melodía celestial, se convirtió en un lamento desgarrador que resonaba a través de la noche. Los habitantes cercanos, al escuchar su triste canción, decían con pesar: “Son los sollozos de la inmortal sirenita”. 

 

 ¿Qué sonido tiene la tristeza, Zem?

¿Suena como el viento, como el látigo,

como el dolor, como la angustia, como la mar?

¿Suena como el color del viento, como luz

de semáforo averiado, como llanto de madre?

Zem, amiga, la tristeza a mí solo me suena a silencio.

Pero tú dices que sí, que la tristeza tiene sonido. ¿Qué sonido, Zem?

¿Una sinfonía? ¿Una cantata? ¿Una ópera? ¿Un himno? ¿Un fusil gatillado? ¿Un grito de guerra? ¿Un coro de niños? ¿Un lamento funerario?

Yo te digo que la tristeza no tiene sonido.

Yo te digo que la tristeza tiene miles de agujeros por donde escapan o se refugian los amores.

Yo te digo que la tristeza tiene muchas preguntas

y la llave de tu portón es incapaz de responderlas.

Eso te digo, Zem. Pero quizás no sea cierto.

Quizás la tristeza sí tenga uno o dos sonidos. Quizás sea algo así como uuuuh o quizás ooooh.

Onomatopeyas, Zem, solo onomatopeyas, angustias de cuando lloro y no me escucho llorar.

Eso te digo, Zem. Pero lo que te digo quizás no sea cierto.

Porque la tristeza podría estar sonando ahora mismo como un vacío enmudecido y yo, ahogado en mí, ateo en tus certezas, sin escucharla siquiera.

 

"Poema 39", de Rubén Darío Buitrón

 

Con el paso de los años, la leyenda de la sirenita y el joven enamorado se convirtió en parte de las historias que se contaban alrededor de la Fuente. Se decía que, en noches de luna llena, si uno escuchaba atentamente, podía oír en el lamento de la sirenita los ecos de un amor que trascendía el tiempo. Un amor tan fuerte que ni la muerte pudo apagarlo por completo.   

 

 

COMBINACIÓN DE GÉNEROS

Dorys Rueda 

La combinación de narración y poesía enriquece la experiencia lectora, proporcionando una oportunidad para introducir a los estudiantes en la tradición oral y la poesía ecuatoriana actual. Alternar entre prosa y verso genera un ritmo fluido, manteniendo el interés de los alumnos al ofrecer una dimensión emocional que profundiza la historia. La poesía permite una conexión inmediata con los sentimientos de los personajes, mientras que la narración estructura la trama, creando una experiencia de lectura más significativa.

Esta alternancia también evita la monotonía y fomenta una apreciación por ambos géneros literarios, ampliando la comprensión literaria de los estudiantes y su disfrute de la expresión poética. Al integrar poesía ecuatoriana en las leyendas, se ofrece un valor educativo profundo, ya que permite explorar emociones complejas que la narración sola no puede captar. La poesía aporta intensidad emocional y enriquece la trama con reflexiones que trascienden lo inmediato, promoviendo la introspección y el entendimiento de las emociones subyacentes en los textos.

En resumen, la fusión de ambos géneros no solo enriquece el contenido de las historias, sino que facilita una exploración profunda de emociones universales como el amor y la tristeza. Esta combinación permite a los alumnos conectarse con una tradición literaria relevante, ampliando su apreciación por la literatura ecuatoriana y su capacidad para reflexionar sobre la condición humana.

 

LEYENDA Y POESÍA

 Dorys Rueda 

EL ROL DE LA POESÍA EN LA LEYENDA

 

La poesía en La Sirenita de la Fuente de Punyaro cumple una función esencial al intensificar las emociones y significados del relato. Mientras que la narración avanza la historia y presenta los acontecimientos, la poesía profundiza en la carga emocional, especialmente en la transformación de la Sirenita, quien pasa de un canto celestial lleno de esperanza a un lamento desgarrador. Esta transición se expresa de manera reflexiva y subjetiva a través del poema, permitiendo al lector conectar profundamente con el dolor de la Sirenita.

El poema plantea preguntas filosóficas como:


¿Qué sonido tiene la tristeza, Zem? / ¿Suena como el viento, como el látigo, / como el dolor, como la angustia, como la mar?


Estas preguntas invitan al lector a reflexionar sobre la naturaleza del sufrimiento, sugiriendo que el dolor de la Sirenita no puede ser fácilmente traducido a palabras o sonidos específicos. Este espacio filosófico también abre la puerta a explorar lo inefable de las emociones humanas, destacando la imposibilidad de definir con precisión la tristeza. El poema refuerza esta idea con versos como:

La tristeza tiene miles de agujeros / por donde escapan o se refugian los amores.

Aquí, la tristeza se presenta como un fenómeno escurridizo e indefinido, reflejando la complejidad de las emociones humanas.

Por otro lado, el uso de la sinestesia en el poema amplifica la experiencia emocional del lector. Por ejemplo:

¿Suena como el color del viento, como luz / de semáforo averiado, como llanto de madre?

Esta mezcla de sentidos transforma el sufrimiento en una experiencia más visceral, permitiendo que el lector experimente la tristeza de manera más profunda y sensorial, sumergiéndolo en el dolor de la protagonista.

 

LA FUSIÓN DE LEYENDA Y POESÍA

 

La leyenda de La Sirenita de la Fuente de Punyaro y la poesía de Rubén Darío Buitrón se entrelazan para crear una narrativa profunda y multifacética. Mientras que la leyenda ofrece la estructura básica de la historia, la poesía amplifica los temas emocionales, explorando el dolor y la transformación de la Sirenita desde una perspectiva más introspectiva. La dualidad entre lo humano y lo sobrenatural se presenta como un elemento clave en la leyenda, y la poesía potencia esta dualidad, creando un vínculo emocional entre lo místico y lo humano.

La figura de la Sirenita, mitad mujer y mitad pez, simboliza la intersección entre lo mortal y lo inmortal, lo humano y lo sobrenatural. La poesía complementa esta dualidad al tratar el sufrimiento y la tristeza como fuerzas elusivas y difíciles de definir. Un ejemplo de esto se encuentra en el poema de Rubén Darío Buitrón, donde se dice:

Yo te digo que la tristeza tiene miles de agujeros / por donde escapan o se refugian los amores.

Este verso resalta la naturaleza fragmentada y persistente del sufrimiento, que se dispersa a lo largo del tiempo, reflejando la complejidad de las emociones humanas.

La relación entre la música y las emociones también es fundamental en la leyenda. El canto celestial de la Sirenita se transforma en un lamento triste, lo que refleja el cambio emocional profundo que experimenta. La poesía, al preguntar muestra cómo el sufrimiento de la Sirenita se expresa no solo emocionalmente, sino también a través de imágenes sensoriales que intensifican su transformación emocional:

¿Suena como el color del viento, como luz / de semáforo averiado, como llanto de madre?

La inmortalidad del dolor y el amor se refuerzan tanto en la leyenda como en el poema. La Sirenita sigue cantando eternamente, incluso después de la muerte de su amado, lo que simboliza cómo el amor y el sufrimiento pueden perdurar más allá de la muerte. El poema complementa esta idea al presentar la tristeza como algo atemporal:

La tristeza tiene muchas preguntas / y la llave de tu portón es incapaz de responderlas.

Este verso subraya la incapacidad de resolver el sufrimiento humano, sugiriendo que las emociones humanas, en su universalidad y perpetuidad, siguen siendo incomprensibles.

En suma, la interacción entre lo humano y lo sobrenatural se intensifica a través de la poesía, que explora cómo el sufrimiento humano trasciende lo físico y se conecta con lo espiritual y lo eterno. El poema no solo enriquece la leyenda, sino que permite una reflexión profunda sobre las emociones humanas como universales, vinculándolas de manera compleja con lo místico y lo sobrenatural.

 

EL IMPACTO CULTURAL Y EDUCATIVO DE LA POESÍA EN LA LEYENDA

 

El impacto cultural y educativo de la poesía dentro de la leyenda es significativo, ya que introduce al lector en la tradición oral ecuatoriana y en la poesía contemporánea, creando una conexión más profunda con las raíces literarias de Ecuador. La interacción entre la leyenda y la poesía no solo enriquece la narración, sino que también fomenta una apreciación de las tradiciones orales y el valor de las leyendas como medios para preservar la identidad cultural de las comunidades.

A través del poema de Rubén Darío Buitrón, los lectores no solo exploran los aspectos emocionales de la leyenda, sino también acceden a una visión más amplia de la literatura ecuatoriana contemporánea. Las preguntas filosóficas del poema invitan a reflexionar sobre el sufrimiento desde una perspectiva que trasciende el contexto local, conectando las emociones universales a través de la literatura:

¿Qué sonido tiene la tristeza, Zem? / ¿Suena como el viento, como el látigo, / como el dolor, como la angustia, como la mar?

El análisis de la leyenda y la poesía también tiene un valor educativo al fomentar el desarrollo de habilidades críticas y literarias. Al combinar géneros, los lectores tienen la oportunidad de identificar recursos poéticos, como la sinestesia, el simbolismo y el cuestionamiento filosófico, lo que enriquece la capacidad para interpretar y analizar las obras literarias.

Además, la leyenda y la poesía amplifican la interacción entre lo humano y lo sobrenatural, mostrando cómo las tradiciones orales continúan siendo relevantes en la educación cultural contemporánea. Esta integración permite que los lectores se conecten con su identidad cultural, transmitiendo el valor de las tradiciones a las nuevas generaciones.

 

ESPACIO Y ATMÓSFERA

 

El espacio de la Fuente de Punyaro juega un papel esencial en la leyenda, no solo como un escenario físico, sino como un lugar cargado de misterio y magia. Este espacio refleja el sufrimiento de la Sirenita y su transformación emocional. La atmósfera creada en torno a la fuente, donde la Sirenita canta su dolor, intensifica la experiencia emocional de la historia.

La poesía amplifica esta atmósfera a través de imágenes sensoriales, como cuando se pregunta:

¿Suena como el color del viento, como luz / de semáforo averiado, como llanto de madre?

Esta mezcla de sentidos transforma el sufrimiento de la Sirenita en una experiencia emocionalmente rica, dotando al espacio de una carga emocional palpable. El contraste entre el espacio físico y la atmósfera emocional en la leyenda se refleja en cómo la poesía transforma lo ordinario en algo sobrenatural. El espacio se convierte en un conector emocional entre lo humano y lo divino, lo terrenal y lo sobrenatural, amplificando los sentimientos de amor, pérdida y sufrimiento eterno.

 

LA REPETICIÓN Y EL ECO


La repetición y el eco son técnicas clave en la leyenda y la poesía, que refuerzan la permanencia del sufrimiento de la Sirenita a lo largo del tiempo. La repetición del canto eterno de la Sirenita simboliza cómo su dolor persiste más allá de la muerte y esta sensación de repetición se refuerza en la poesía, con versos como:


La tristeza tiene muchas preguntas / y la llave de tu portón es incapaz de responderlas.


El eco emocional creado por esta repetición refleja la perpetuidad del sufrimiento, que no tiene una resolución definitiva. Además, las preguntas filosóficas repetidas en el poema, como: ¿Qué sonido tiene la tristeza, Zem? / ¿Suena como el viento, como el látigo, / como el dolor, como la angustia, como la mar? crean un sentimiento de circularidad, sugiriendo que el dolor sigue expandiéndose y evolucionando, pero nunca desaparece completamente. Esta repetición amplifica la intensidad emocional y refuerza la idea de que el dolor, aunque cambie de forma, sigue siendo constante e inmortal.

 

LOS PERSONAJES

 

El análisis de los personajes en La Sirenita de la Fuente de Punyaro y su correspondencia con la poesía revela una dimensión profunda de la naturaleza humana, cargada de sufrimiento y amor. Tanto la leyenda como el poema presentan a la Sirenita como un ser atrapado entre dos mundos: lo humano y lo sobrenatural. Su dolor, expresado en el lamento eterno, refleja una condición humana que es a la vez universal y única. A través de su figura, se revela la tensión entre la esperanza y la desesperación, una dualidad que se entrelaza tanto en la leyenda como en la poesía.

En la narración, la Sirenita es mitad mujer y mitad pez, una metáfora de la dualidad entre lo físico y lo espiritual. Su transformación de un canto celestial a un lamento desgarrador refleja su sufrimiento al perder a su amado, lo que la convierte en un símbolo de la transición entre el amor idealizado y el dolor real. Esta metamorfosis también se ve reflejada en la poesía, que utiliza el lenguaje para profundizar en el vacío emocional de la Sirenita, sugiriendo que el sufrimiento no solo es un estado, sino una constante en su existencia. A través de versos como La tristeza tiene miles de agujeros / por donde escapan o se refugian los amores", la poesía ilustra cómo su dolor no tiene una forma fija, escapando a la comprensión y perdiendo su contorno, al igual que sus emociones.

El personaje de la Sirenita, tanto en la leyenda como en el poema, se enfrenta a una paradoja: su inmortalidad la condena a un sufrimiento eterno, pero también la eleva a una especie de figura mitológica que trasciende el tiempo. A través del verso La tristeza tiene muchas preguntas / y la llave de tu portón es incapaz de responderlas, el poema refuerza la incapacidad de encontrar respuestas definitivas al sufrimiento humano, señalando que, aunque los personajes sean mitológicos, las emociones que representan son profundamente humanas y universales.

La poesía también resalta la complejidad emocional de la Sirenita, mostrando cómo la tragedia de su existencia se fusiona con su belleza y su dolor. La misma poesía que expresa la desesperación de la Sirenita también ofrece una mirada más filosófica y abstracta sobre la naturaleza del sufrimiento, invitando al lector a reflexionar sobre la universalidad de las emociones humanas. Las preguntas planteadas por el poema, como ¿Qué sonido tiene la tristeza, Zem? no solo buscan comprender el dolor de la Sirenita, sino que amplían la visión del sufrimiento como una experiencia más allá de lo tangible.

En este sentido, los personajes  no solo se presentan como víctimas de su circunstancia, sino como reflejos de las luchas internas que todos enfrentan al tratar de comprender el sufrimiento y la belleza del amor. A través de ellos, tanto la leyenda como el poema logran trascender el contexto de la historia para conectar con emociones universales, haciendo de la Sirenita una figura atemporal que simboliza la lucha constante entre la esperanza, el dolor y la transformación.

 

ACTIVIDADES PARA LOS ESTUDIANTES

 

 Dorys Rueda 

A partir de la lectura de la leyenda La Sirenita de la Fuente de Punyaro y el poema 39, los estudiantes pueden emprender una serie de actividades que favorezcan la reflexión emocional, el análisis literario y la creatividad. Una de las actividades puede ser la escritura de un diario o ensayo corto en el que los alumnos reflexionen sobre cómo se sentirían si estuvieran en el lugar de la Sirenita. Esta reflexión les permitirá explorar emociones como el amor no correspondido, el deseo inalcanzable y la tristeza profunda, comparándolas con sus propias experiencias personales. Esta actividad promoverá la conexión emocional con los textos y fomentará la empatía hacia el personaje.

Otro ejercicio valioso consiste en realizar un análisis detallado del lenguaje poético. Los estudiantes pueden identificar las palabras y frases que comunican tristeza en el poema, como "silencio", "agujeros" o "angustias", y luego discutir cómo estos términos contribuyen a crear una atmósfera melancólica. Posteriormente, pueden comparar el tono del poema con el de la leyenda, analizando cómo cada uno genera una respuesta emocional distinta en el lector. Esta actividad desarrollará sus habilidades de análisis literario y los ayudará a apreciar el poder evocador del lenguaje poético.

Para fomentar la creatividad, los alumnos podrían reinterpretar la leyenda en un contexto moderno. En este ejercicio, podrían reemplazar la fuente mística por un lugar urbano o tecnológico y transformar al joven enamorado en un personaje que enfrente desafíos emocionales similares en la actualidad, como el amor no correspondido en un entorno digital. A partir de esta adaptación, escribirían un poema inspirado en el estilo de Rubén Darío Buitrón, capturando las emociones del nuevo personaje utilizando las mismas técnicas poéticas del original. Esta actividad no solo promoverá la creatividad, sino también el pensamiento crítico, ya que invita a los estudiantes a conectar los temas de la leyenda con su propia realidad.

Otra actividad interesante consiste en la representación de las emociones de la Sirenita a través de la actuación. Los alumnos pueden interpretar su tristeza y resignación utilizando gestos, tono de voz y lenguaje corporal. Este ejercicio no solo les ayudará a comprender las emociones del personaje de manera más profunda, sino que también les permitirá experimentar cómo se pueden expresar emociones complejas de manera no verbal, promoviendo la empatía y el entendimiento profundo de la historia.

Finalmente, los estudiantes podrían participar en un debate sobre la relación entre lo humano y lo sobrenatural en ambos textos. Reflexionarían sobre cómo la figura de la Sirenita, mitad mujer y mitad pez, refleja la dualidad entre lo mortal y lo inmortal, y discutirían cómo las emociones humanas se conectan con lo místico y lo eterno según los textos. Esta actividad fomentaría el pensamiento filosófico y la discusión en grupo sobre la naturaleza del sufrimiento y la condición humana, promoviendo una comprensión más profunda de los temas universales presentes en los textos.

Estas actividades no solo enriquecen la comprensión literaria de los estudiantes, sino que también fomentan la expresión emocional, la creatividad y el pensamiento crítico, permitiendo una conexión significativa con los textos y promoviendo el desarrollo de habilidades literarias y filosóficas.

 

 

 

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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