Maro Vásquez
Plantel: Monseñor Leonidad Villalva (Primer curso)
Comunidad: Santiago Pamba
 
 
 
La señorita beata iba todos los días a la iglesia a orar y deseaba tener un enamorado, tenía dos amigas, un día les vio con enamorados y dijo: cómo que yo no puedo tener un enamorado.

Porque era beata y ningún hombre le decía nada.

La señorita beata ha dicho un día, si asomara el propio diablo con él me casaría. Un cierto día, cuando regresó de la iglesia se encontró con un hermoso hombre de terno blanco, piel roja. Saludaron y se presentaron, era el joven que quería ser su enamorado, se quedó pensando después de unos momentos de la proposición y luego el joven le solicitó matrimonio. El joven dijo a su amante: vamos, llévame a tu casa, quiero entrar al pedido donde tus padres.

Caminando los dos amantes llegaron a la casa de los padres. Salieron a recibirlos y la señorita presentó cortés a su joven y les comunicó lo que tenía en mente, los señores respondieron que si hacen un buen matrimonio, estaban de acuerdo.

Buscaron padrinos e invitando a sus amistades se fueron a casar, regresando a casa hicieron un pequeño baile con todos los invitados, que eran solamente mayores, nada de niños. Un  señor tenía un solo niño pequeño, por no dejarlo lo llevó dentro del poncho que estaba puesto. Empezó el baile, bailaban los dos amantes y comenzaron a decir: úndele, úndele, úndele. El niño de curioso, sin ser invitado, se asomó de entre el poncho y se dio cuenta que el novio tenía cachos, rabo, uñas largas y dientes. El niño se asustó y a su papá le dijo, ese hombre ha tenido cachos, rabo y dientes muy grandes.

El señor se fue a buscar unos ramos benditos, hizo un boyero y le dio al dicho joven, quien salió en carrera regando chispas. La gente se asustó, salieron afuera y se dieron cuenta que la casa había estado hundiéndose.

Al segundo día regresó el joven, cumplieron el matrimonio, tuvieron un hijo que nació y su padre desapareció. El niño nació escrito en la espalda que era hijo del propio diablo.

El niño creció, tuvo 6 años, su madre le puso en la escuela. Un día se sacó la camiseta y los demás compañeros le habían visto la marca y se asustaron. El niño viendo eso regresó a la casa y le contó a su mamá. El niño le preguntó: "¿Qué es lo que tengo en mi espalda, que mis compañeros se asustan? Su madre le contó: "Eres hijo del propio diablo". El niño cogió toda su ropa y se fue diciendo: "Hoy me iré hasta encontrar con mi padre.

No tomes decisiones apresuradas porque las consecuencias son desastrozas.

 

 

Leyendas y tradiciones de Guaranda, Historia y Cultura I. Concejo Municipal de Guaranda,1998

 
 
 
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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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