EL DUENDE CASTIGADOR DE NIÑOS

Una señora comerciante de quesos, tenía una pequeña niña, quien rompía o pellizcaba todos los quesos de la venta y se corría a las sementeras de maíz para que su madre no la castigara. Uno de esos días, se le apareció ¡el duende!, un hombre muy pequeño con un enorme sombrero, dientes que parecían de oro, y cubierto con un poncho rayado; este le azotó fuertemente a la niña, hasta dejarle señales en su cuerpo, pero solo le podía ver la niña. Al llegar a su casa, la pequeña envuelta en llanto, demacrada por el susto, echaba espuma por la boca, pidiendo perdón a su mamá.
Desde entonces los niños temían desobeder a sus padres.
Leyendas y tradiciones de Guaranda, Historia y Cultura I. Concejo Municipal de Guaranda,1998