Desde distintos rincones del Ecuador comenzaron a llegar las brujas.

Llegaron las de Chambo, especialistas en maldiciones de altura y resfriados eternos. Llegaron las Zaldúas de Cuenca, refinadas, organizadas y peligrosamente cultas. Llegó la bruja del puente del río El Tejar de Otavalo, célebre por castigar infieles y borrachos con una creatividad que bordeaba el arte contemporáneo. También aparecieron brujas de la Costa, de Loja y de pequeños pueblos donde todavía se hablaba de ellas en voz baja y después de persignarse.

La convocatoria había sido organizada por las brujas de San Roque en el antiguo Hospital San Juan de Dios.

El tema era urgente: la crisis del transporte en Quito.

Y sí les afectaba.

Las apariciones llegaban tarde. Las maldiciones quedaban suspendidas por cierres viales. Algunas brujas contaban que ya no lograban cruzar la ciudad antes del amanecer y varias comenzaban a sufrir algo imperdonable para seres sobrenaturales: estrés por movilidad.

El viejo hospital era perfecto para la reunión. Los corredores olían a humedad y eucalipto antiguo.La sala principal había sido acondicionada con velas, sillones viejos y un proyector desaparecido misteriosamente de una institución pública.

Pero lo más impactante era otra cosa: 

las brujas ya no parecían brujas.

Meses antes habían decidido modernizarse.

Nadie respetaba ya a una mujer vestida de negro con sombrero puntiagudo. En Quito podían confundirla fácilmente con actriz de teatro experimental, profesora de literatura contemporánea, poeta melancólica, legisladora progresista, ministra de Cultura invitada a un conversatorio sobre memoria ancestral, activista ambiental o clienta habitual de cafeterías bohemias.

Así que el gremio inició un proceso de actualización estética “sin perder la esencia ancestral”.

Los sombreros fueron eliminados porque el viento de la avenida Occidental los volvía peligrosamente aerodinámicos.

Las capas negras se reemplazaron por sacos oversized, botas elegantes y bufandas minimalistas color vino.

Las escobas también evolucionaron. Ahora tenían GPS, luces LED y asiento ergonómico. Algunas incluían calefacción para madrugadas frías y parlantes bluetooth para escuchar pasillos mientras sobrevolaban Quito.

La bruja del puente del río El Tejar administraba una exitosa cuenta de TikTok, donde enseñaba cómo embrujar infieles “sin perder la elegancia”.

Y las de San Roque habían creado “BrujApp”, una aplicación para reservar limpias energéticas, amarres sentimentales y maldiciones leves pagando con tarjeta o transferencia bancaria.

La primera en intervenir fue la bruja de Chambo.

—La situación es grave. Ayer intenté atravesar El Ejido en escoba y terminé atrapada entre dos cables y un dron de delivery.

La bruja del puente del río El Tejar levantó lentamente la mano.

—Los túneles de Quito están afectando la orientación espectral. Mi prima quiso aparecerse frente a un político corrupto y terminó manifestándose en un baby shower.

Las carcajadas retumbaron en las paredes del hospital.

Entonces, una bruja manabita, que hasta ese momento había permanecido callada, habló con absoluta serenidad:

—Aquí lo que hace falta es un buen susto institucional.

Todas giraron lentamente hacia ella.

—Debemos ir a las casas del alcalde, de los concejales y de los dirigentes del transporte… y también visitar a algunos legisladores, ministros y al propio presidente de la República.

El silencio fue total.

No por miedo.

Por respeto profesional.

—¿Y qué clase de susto? —preguntó una bruja del Oriente.

La bruja manabita sonrió.

—Nada violento. Algo pedagógico.

Las propuestas comenzaron a surgir de inmediato.

Para el alcalde, los concejales y los dirigentes del transporte, el castigo sería psicológico.

Que cada vez que intentaran hacer la siesta escucharan la voz desesperada de un controlador de bus gritándoles al oído:

—¡Muévase, muévase! ¡Sí entra otro más!

Y que, justo cuando comenzaran a quedarse dormidos, oyeran una voz interminable atravesando sus sueños:

—¡Siga, siga… atrás hay espaciooooo!

Varias brujas se estremecieron.

—Eso ya es terrorismo emocional —murmuró, con alegría, una bruja de Loja.

—Pero, para los legisladores, ministros y el presidente, el plan sería distinto —continuó la bruja manabita—. Mucho más refinado.

Cada vez que salieran de una reunión encontrarían cierres viales, desvíos eternos y calles bloqueadas por obras inconclusas.

Una anciana bruja costeña levantó lentamente un dedo.

—No, compañeras… el verdadero castigo todavía falta.

Todas voltearon.

La anciana sonrió con una serenidad aterradora.

—Que cuando por fin encuentren una vía libre…

avancen apenas dos cuadras…

y se queden atrapados tres horas en el tráfico, viendo cómo el mismo vendedor ambulante pasa junto a la ventana tres veces.

La primera, ofreciéndoles cargadores, caramelos, frutas picadas, espumilla, helados y botellas de agua.

La segunda, vendiéndoles pastillas para el estrés, gotas para la ansiedad, cápsulas naturales para recuperar la calma y promociones de valeriana en combo familiar.

Y la tercera…

dándoles consejos espirituales para sobrellevar la desesperación.

Las brujas guardaron silencio.

Una joven bruja de Ambato apagó lentamente una de las velas y miró a todas con solemnidad.

—Compañeras… resolver el tráfico de Quito tomará tiempo. Pero, si los sustos pedagógicos no dan resultado, tendremos que probar pócimas mucho más aterradoras, capaces de provocar en cualquier autoridad pública, dirigente o político síntomas verdaderamente insoportables.

Varias brujas asintieron con gravedad.

Entonces comenzaron a levantarse lentamente.

Tomaron sus bufandas, acomodaron sus sacos elegantes y encendieron las luces LED de sus escobas.

Y, mientras abandonaban el antiguo hospital rumbo a la noche quiteña, sus voces comenzaron a mezclarse en un coro antiguo, caótico y perfectamente organizado:


—¡Menos discursos y más transporte digno!
—¡Menos promesas y más soluciones viales!
—¡Menos tráfico y más escobas!

 

 

Dorys Rueda, Cuentos: Entre leyendas y sonrisas, 2026

Visitas

006190557
Today
Yesterday
This Week
Last Week
This Month
Last Month
All days
2182
2955
15728
6144788
51943
146343
6190557

Your IP: 185.191.171.1
2026-05-13 18:23

Contáctanos

  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
  • mailelmundodelareflexion@gmail.com
  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

Siguenos en