
La sirena del Lago San Pablo decidió que ya era hora de modernizar su imagen. Después de siglos cantando a la luna y asustando pescadores, entendió que el verdadero poder ahora estaba en el algoritmo. Así que, con determinación acuática, abrió su cuenta en TikTok: @LaSirenaDelLago.
Al principio publicaba lo de siempre: apariciones bajo la luna llena, bruma bien calculada y mirada intensa hacia el horizonte, como si estuviera a punto de revelar un secreto ancestral. A eso ella lo llamaba “modo terrorífico”.
Su cola brillaba sin necesidad de retoques —siglos de agua mineral hacen milagros— y el viento le acomodaba el cabello con tanta precisión que parecía tener estilista contratado por la laguna.
En menos de una semana, sus seguidores la bautizaron como “La reina del terror acuático”. Ella respondió con una transmisión en vivo desde una piedra húmeda, prometiendo “más sustos y menos interrupciones comerciales”.
Luego comprendió que el terror por sí solo no siempre atrae suficientes seguidores. Así que decidió diversificar.
Publicó un tutorial de belleza titulado: “Eterna juventud con barro orgánico del lago (100 % natural, sin químicos, solo maldiciones ancestrales)”.
El video se volvió viral. Los comentarios se multiplicaron:
—¿Sirve para las ojeras?
—¿Hacen envíos a domicilio?
—¿Es amigable con el medio ambiente?
Ella respondía con paciencia milenaria y caritas sonrientes.
Todo marchaba perfecto hasta que un seguidor curioso quiso comprobar si la sirena era real o simple montaje digital. Llegó al lago con el celular listo para grabar.
—Si es truco, lo desenmascaro —murmuró.
La sirena lo vio. Sonrió. Enderezó la espalda. Activó su canto envolvente, sin micrófono ni efectos.
El joven avanzó, hipnotizado, grabando en formato vertical. Cuando estuvo lo bastante cerca, ella inclinó la cabeza y dijo con dulzura:
—No olvides marcar que te gusta, compartir el video y activar las notificaciones.
Él obedeció.
Y, en un abrir y cerrar de ojos… ¡zas! Desapareció bajo el agua.
El video se publicó automáticamente. Alcanzó millones de reproducciones en pocas horas. Algunos aseguraron que era edición; otros juraron que el grito final era demasiado auténtico para ser actuación.
Desde entonces, la cuenta no deja de crecer. La sirena ha logrado un equilibrio perfecto entre figura influyente y amenaza ancestral. Publica frases como:
“Fluye como el agua… pero hunde con elegancia”.
Y aunque muchos creen que todo es espectáculo, nadie se acerca demasiado al lago después del atardecer.
Porque una cosa es seguirla en la red y otra muy distinta es seguirla hasta la orilla.
Dorys Rueda, Cuentos: Entre Leyendas y Sonrisas, 2026
