El Riviel, cuyo origen se hunde en los tiempos más remotos, es una figura envuelta en misterio y temor. Entre las comunidades afroecuatorianas de Esmeraldas, su historia continúa viva, preservada a través de los relatos de ancianos que, de generación en generación, advierten sobre su peligro. Su origen se hunde en los tiempos más remotos, es una figura envuelta en misterio y temor. No es solo un mito; es una advertencia, una presencia palpable que mantiene a los habitantes en un constante estado de alerta. Según la leyenda, el Riviel no conoce fronteras y puede aparecer en cualquier momento, especialmente cuando las aguas de los ríos están en calma. Su sola mención es suficiente para detener una conversación, como si al evocarlo se corriera el riesgo de atraerlo.

El Riviel se desplaza sobre las aguas en su canoa de aspecto fúnebre, un recordatorio de que el agua, fuente de vida, también puede ser fuente de muerte. Los ribereños cuentan que su remo en forma de cruz es una señal de su conexión con lo prohibido, lo oscuro, lo inalcanzable para los vivos. La luz que emana de su lámpara no ilumina, sino que parece oscurecer todo a su alrededor, hundiendo el ambiente en una neblina espesa que distorsiona la realidad y borra las fronteras entre lo natural y lo sobrenatural. Su presencia es siempre anunciada por un silencio profundo que envuelve el aire, seguido por una risa que hiela la sangre y que se pierde en el viento, como si proviniera de todas partes y de ninguna al mismo tiempo.

Con el paso de los años, los habitantes han aprendido a convivir con la amenaza de este espectro, desarrollando métodos para protegerse. Las redes, anzuelos y arpones no solo son herramientas de pesca, sino también amuletos que, según la tradición, ayudan a repeler al espíritu. Esta necesidad de protección ha forjado un profundo respeto hacia los ríos, pues los habitantes saben que no deben tomar a la ligera las advertencias de los mayores. La navegación nocturna en soledad está especialmente desaconsejada, ya que es en la oscuridad y el silencio donde el Riviel encuentra más oportunidades para atacar. Las palabras mágicas y los rezos han pasado a formar parte del folclore, siendo usadas como herramientas para alejar su presencia maligna.

En algunas versiones, el Riviel adquiere una dimensión aún más enigmática. No es solo una entidad que habita los ríos, sino también un ser del mar, cuya forma cambia dependiendo de la interpretación. Este ser sin rostro, que se desliza sobre las olas en una tabla iluminada por una lámpara, ha sido descrito como una criatura marina, un fantasma e incluso una entidad demoníaca. Lo único constante en todas las versiones es su dominio sobre el agua y su capacidad de aparecer sin previo aviso, lo que lo convierte en un peligro siempre latente.

Esta leyenda nos recuerda a todos que la vida, al igual que el agua, es frágil y puede ser arrebatada en un instante por aquello que acecha en las profundidades. El Riviel sigue siendo un recordatorio sombrío de que, por mucho que el ser humano intente controlar su entorno, siempre habrá fuerzas más grandes y misteriosas que no pueden ser domesticadas ni comprendidas del todo.

En tiempos modernos, mientras algunos intentan racionalizar la leyenda, buscando explicaciones más "lógicas", otros afirman que el Riviel está más activo que nunca. Con los cambios en los ríos, las lluvias torrenciales y la creciente contaminación, la figura del Riviel ha vuelto a cobrar protagonismo en los relatos de la comunidad de Esmeraldas. De hecho, algunos pescadores han reportado recientemente avistamientos inusuales: luces extrañas sobre el agua, desapariciones inexplicables y el eco distante de una risa que parece burlarse del destino de aquellos que osan desafiar lo desconocido.

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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