Por: Marcelo Encalada
Periodista
 
Otavalo, 15 de agosto de 2020

Bueno pues, me han pedido escribir cosas positivas y negativas que me ha traído esta pandemia. Aunque hay más malas, si hay positivas, ya sea por actos tales como ver cantar en los balcones para luchar contra la soledad (como en Italia), aplaudir al personal sanitario desde la ventana para que se sientan apoyados (España) o enviar y recibir pocas ayudas a otros como acto de solidaridad, como cuando recibí apoyos de mis hermanas (Otavalo) y el “pancito de casa” de Luisana y su esposo, una amiga a las que no veía desde hacía mucho tiempo. Eso marcó para que, desde mi trinchera de comunicación en radio, tv y redes, todos los días, hasta hoy, "ametralle" con mensajes suaves, duros y durísimos, que espero hayan llegado. Nunca sabré eso.

Cumplo 148 días guardado, en los primeros meses sin salir ni al patio de la casa, hace 30 días tuve que salir. Una hora estuve fuera y regresé diciéndome: no debo salir sin suma necesidad, y aquí en casa estoy escribiendo, sano y bien cuidado.

Los amigos dicen tranquilo sigue en casa, “vas a morir sano”. ¿Así será, pero me cuido y cumplo con lo que me prometí. ¿Eres vulnerable? me preguntan, la respuesta no importa. Lo que extraño es a mi familia, hermanos, amigos. No los he visto personalmente, si no fuera por “las redes sociales” seguro otro caso malo experimentaría. Lo que aumentó y me dicen por "la edad" son las ganas de un momento de orar y meditar en masa por los que mueren y por los que hoy están luchando por la vida.

3552 horas que nos hemos conocido más con mi esposa, mis tres hijos, cuñado y los últimos meses con mis dos nietos. Hemos sacado lo mejor de nosotros mismos y pensando tal vez por primera vez en serio, en el otro, nos ubicó.

El coronavirus, que paralizó al país desde el 16 de marzo, ha cobrado un alto precio en todo nivel y como en toda situación difícil, podemos dejar que esto nos destruya individual o colectivamente o podemos usarlo para mejorar y así, contribuir con el mundo. De nosotros depende dónde poner nuestra atención, la mía, de lo malo y de lo bueno. Más de lo bueno, a pesar del fallecimiento de mis dos tías maternas y cientos de amigos que han muerto.

Lo bueno: Trabajadores del sector de la salud. Alimentación y aseo ahora son mucho más valorados, la importancia de cuidar nuestra alimentación y nuestro cuerpo y no solo eso, también el deporte. Ubicarnos, saber, quiénes somos, a dónde vamos y qué queremos. Valorar la familia, la amistad, la solidaridad, la unidad, la empatía. Los niveles de contaminación del medio ambiente han bajado notablemente. Comprender que la limpieza está relacionada con nuestra salud y actuar de acuerdo a esto.

Ahora tenemos más tiempo en familia. Nos estamos conociendo más, Tiempo para nosotros (hacer ese curso, actividad o leer ese libro). Concientizarnos de que todos somos uno y que formamos parte del mismo hogar llamado planeta tierra.

El teletrabajo, sí se puede, probablemente ahora tengo ganas y tiempo para terminar mi masterado, seguir haciendo ejercicios con mi coach personal, “mi nieto”, meditación, investigación, manualidades, etc. que siempre había querido hacer, pero que por falta de tiempo, dejaba a un lado, o leer esos libros que compré hace años, terminar los guiones y la producción de la radio novela “pucho remaches” que tenía guardado, y por qué no, disfruto produciendo e informando noticias desde casa, gracias a todos mis reporteros que cada día comparten información, y a todos quienes son mis invitados. Administro directamente las plataformas y hoy mismo, tengo otras grandes responsabilidades que las estoy cumpliendo.

Nuestras acciones, por pequeñas que parezcan, pueden afectar negativamente o positivamente a los demás, y como estamos viendo, la pandemia ataca a todo el mundo. Es muy democrática, afecta por igual a ricos, pobres, viejos, jóvenes, desconocidos y famosos; caso raro, poco, a los políticos corruptos.

Vamos a convivir con que, si te cuidas, estás cuidando a los demás, pero si no, llega lo malo… Lo malo, la muerte, porque la forma cómo mueren es lo peor de esta pandemia. Muchas personas han perdido la vida, sobre todo, nuestros mayores. Han sido los grandes perdedores de esta batalla. Han muerto por falta de medios materiales. Muchos dejados a su suerte y lo peor, solos, sin estar acompañados de sus seres queridos. Otro mal, el dolor ligado directamente a la muerte, la separación física de nuestros seres queridos. Todo virtual y guardado y contenido hasta el momento de volver a encontrarnos. Miedo e Incertidumbre al miedo, a perder el trabajo, a seguir contagiándonos, a no saber cómo actuar de aquí por delante, o que pueda pasar de nuevo lo mismo. El miedo en general nos paraliza. La incertidumbre, nos atemoriza, la no claridad con las que a veces se cuentan las cosas, el cómo y con quién relacionarnos.

El oportunismo del desalmado y del político corrupto, siempre habrá quien se aproveche de la desesperación de otros para enriquecerse o beneficiarse, son miserables. Efectos económicos, deudas, cuentas impagas, habrá más pobreza a la ya existente. Menos empleo, más corrupción ... No va a ser fácil, nada fácil, pero habrá que seguir y luchar contra este nuevo gran enemigo, el económico. Ya nada volverá a ser como antes. Y como lo dije antes, que estos 213.120 segundos que estamos "guardados", nos sirva para reflexionar y poder corregir errores. Pero sí, es verdad, tengo miedo de que en poco tiempo volvamos a olvidarnos del cuidado y que tanto sufrimiento no haya servido para mejorar. Regresar a lo de antes no, si venimos de ahí y estamos como estamos, no creo sea buena idea, volver a lo de antes. Deseo eso sí, que la vacuna llegue cuanto antes y sea para todo el mundo, al alcance de todos. Y, para terminar, quiero y espero que esté muy cerca, el momento de poder abrazar a los que tanto extraño.

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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