Fuente oral: Ángel Rueda Encalada
Recopilación: Dorys Rueda
Otavalo, 1990

 

Sucedió hace muchísimos años, en el suroriente de la ciudad de Otavalo. De la noche a la mañana, apareció misteriosamente una gallina acompañada de diez hermosos pollitos de oro. Los habitantes del lugar quedaron asombrados ante semejante visión; no podían creer lo que veían sus ojos. Pronto, se convirtió en una escena cotidiana ver a la gallina, resplandeciente como el sol, paseando por las calles con sus crías durante el día.

Los jóvenes del pueblo, cegados por la codicia, veían cómo el preciado metal caminaba justo frente a ellos y comenzaron a idear formas de capturar a la gallina y a sus polluelos. Intentaron de todo, desde trampas hasta emboscadas cuidadosamente planeadas, pero nada funcionaba. Los misteriosos animales siempre lograban escapar durante el día y al caer la noche, desaparecían como por arte de magia, sin dejar rastro alguno.

Desesperados y obsesionados con la idea de apoderarse del oro, varios de los muchachos decidieron viajar a Ilumán, donde habitaba un brujo muy sabio, conocido por su conocimiento de lo oculto. Después de escuchar sus súplicas, el brujo les reveló que la única manera de capturar a la gallina y a sus polluelos era cubriéndolos con un poncho o una chalina cuando se acercaran.

Regresaron al pueblo llenos de esperanza, seguros de que finalmente atraparían a las aves y se harían ricos más allá de sus sueños. Sin embargo, por más que esperaron y buscaron, la gallina y sus polluelos de oro nunca más volvieron a aparecer. Día tras día, los jóvenes merodeaban por las calles con sus ponchos y chalinas, pero el resplandor del oro había desaparecido para siempre.

Con el tiempo, la historia se transformó en una valiosa lección para los habitantes de Otavalo. Los ancianos del pueblo repetían con sabiduría: “Quien todo quiere, todo pierde”. Así, la leyenda de la gallina de oro y sus polluelos se transmitió de generación en generación, como un recordatorio de que la codicia desmedida puede hacer que lo más valioso se nos escape de las manos. A veces, lo que parece un tesoro fácil de obtener solo se revela a aquellos que, con un corazón puro, saben resistir la tentación de la avaricia.

 

Portada: https://es.123rf.com/photo_52404308_ilustraci%C3%B3n-gallina-con-sus-pollitos.html

 

INFORMANTE

Ángel Rueda Encalada

Otavalo 1923-2015

 

Fue un autodidacta que impulsó la modernización de Otavalo, logrando grandes avances para la ciudad. Entre sus logros más destacados se encuentran la automatización de los teléfonos, la construcción del Banco de Fomento, la llegada del Banco del Pichincha, la edificación del Mercado 24 de Mayo, la construcción de la Cámara de Comercio, la restauración del templo El Jordán y la reconstrucción del Hospital San Luis.

Durante décadas, fue un generoso benefactor de las escuelas Gabriela Mistral y José Martí. Además, fue fundador de varias instituciones clave para la ciudad, desde las cuales desplegó una incansable labor en beneficio de la comunidad. Se desempeñó como presidente de la Sociedad de Trabajadores México y del Club de Tiro, Caza y Pesca. También formó la Cámara de Comercio, trabajando activamente para ella y siendo nombrado su presidente vitalicio.

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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