
Hace muchos años, siete mariposas, de distinta forma y color, comenzaron a discutir. Cada una creía ser más bella que la otra. La celeste decía que era hermosa como el cielo. La amarilla sostenía, en cambio, que era tan linda como el sol. La verde acotaba que era bella porque estaba en la naturaleza, los árboles y las hojas. La naranja señalaba, en tanto, que era la más agraciada porque estaba en los atardeceres mágicos del mundo. La roja, muy altiva, mencionaba que ella era la más atractiva porque su color simbolizaba al amor. La violeta, en tanto, se defendía, al señalar que estaba asociada a la sabiduría y creatividad. La azul, por último, sin enojarse, expresaba que era la más bella porque representaba la inmensidad del mar.
La discusión se fue intensificando y ya nadie escuchaba lo que la otra decía, pues todas hablaban al mismo tiempo. Cada una defendía su hermosura, color y forma.
Dios, que miraba la escena con detenimiento, envió al joven granizo al mundo. Una gran lluvia entonces cubrió la faz de la tierra y las siete mariposas, por instinto, se tomaron de las manos para sujetarse. El joven granizo hizo su aparición y habló con las siete. Les hizo entender que ninguna era la más importante o la más hermosa, que la verdadera belleza no estaba en su forma o en su color, sino en lo que cada una llevaba por dentro.
Las mariposas, sorprendidas, se abrazaron y desde entonces, cada vez que la lluvia se hacía presente, recordaban al joven granizo. Se juntaban y formaban una curva en el horizonte, un arco de siete colores en el cielo, para recordar a la gente de Otavalo que lo especial estaba en el interior de cada persona.
NFORMANTE
María Angelita Rodríguez Hidalgo
Tumbaco 1925
Reside en Otavalo desde 1952. Sus primeros recuerdos vienen del barrio Punyaro, a donde fue a vivir cuando recién se había casado. Vivió la época de esplendor de la Fuente de Punyaro, donde iba junto con su esposo, don Ángel Rueda Encalada, a distraerse los domingos. Era el lugar donde las vecinas, al caer la tarde, le contaban leyendas que habían escuchado de sus familias y de sus amigos.