
Se llama Cerro del Muerto, porque según los primeros navegantes de mar afuera, se ve como un muerto acostado. Antiguamente se consideraba "pesado" porque a las 12 de la noche se escuchaba a una banda de música que producía sorpresa.
Aseguran los antiguos que allí existió un encanto, por los rumores que se oían en la noche. Se cree que allí se acostumbraba a enterrar a los muertos con todas sus prendas en vasijas de barro.
Dicen que existían unos pozos de agua dulce en el sitio. Gente que escuchaba bandas de músicos y salían austados. A los chicos que acostumbraban a salir por ahí, se les presenta una luz en forma de relámpago que seguía a la persona y luego se desaparecía, la persona que veía la luz, se le erizaba la piel y la cabeza se le hacía grande. En cierta ocasión, en invierno, se presentó un burro grande, cuyos ojos brillaban en la noche, la gente que lo montaba se perdía, los moradores temerosos, ya no querían salir de sus hogares.
A las doce de la noche se sentía un murmullo, eran las ánimas que salían a la iglesia para rezar y luego regresaban al cementerio, se sentía que eran bastantes. Las personas que lo escuchaban se asomaban y no veían nada.
Mitos y Leyendas Ecuatorianas, Ariel Clásicos Ecuatorianos, 2015