Basado en los días en que Otavalo detuvo su ritmo durante el paro de octubre de 2025, en Ecuador

 

 

Todavía

no amanece.

 

La ciudad

sigue aquí.

Quieta.

 

Envuelta

en una bruma

que no viene del cielo,

sino de adentro. 

 

La miro

desde mi ventana,

respirando despacio. 

 

Debajo de la niebla

hay voces que no se fueron.

No llaman.

Caminan.

 

Todo parece detenido.

Pero no está vacío.

 

Algo insiste

bajo esa calma:

una hebra tenue

que se niega

a romperse.

 

El silencio

se sienta a mi lado.

No dice nada.

Acompaña.

 

Duele

el lugar donde hubo voces.

Duele el eco

sin nombre.

 

Entre el monte

y la laguna

la ciudad duerme.

 

Su sueño duele.

Sí. 

Pero no está sola.

 

 

Libro inédito, 2026

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: El contenido está protegido!!