DEMETRIO AGUILERA MALTA, MI MENTOR

 

 Por: Dorys Rueda

 

Ha fallecido en la ciudad de Quito, el 22 de febrero de 2021, a los noventa años, uno de los precursores del cine ecuatoriano: Héctor Aníbal Cisneros, camarógrafo de la imagen informativa del país, que se proyectaba en todos los cines del país y en los principales canales de la televisión, en los años setenta.

Las motivaciones son impulsos que pueden movernos a realizar determinadas acciones. Un libro, una melodía, una conversación o una remembranza podrían llevarnos a descubrir necesidades y poner en práctica acciones nunca pensadas, tal como le ocurrió a Don Héctor Aníbal Cisneros.

Todo comenzó, cuando Héctor Aníbal Cisneros se había quedado sin trabajo. Su  amigo, el periodista  Hugo Galindo le avisó que había un puesto de mensajero en la Feria de la Unidad Nacional. El joven decidió ir, porque lo esencial era trabajar.  Fue a la oficina y Galindo le presentó a Don Demetrio Aguilera Malta, el gran escritor que, en ese entonces, estaba incursionado en la cinematografía.

La impresión que tuvo  de Don Demetrio fue imborrable. Le pareció un hombre muy simpático y agradable, un caballero en toda la extensión de la palabra. El joven le dijo que venía por el trabajo de mensajero, a lo que Don Demetrio respondió: “Usted no va a ser mi mensajero, sino mi edecán”. 

Cuando la Feria se terminó, le preguntó, si alguna vez había manejado una cámara. El muchacho, con recelo, le dijo que nunca podría adquirir un equipo fotográfico, por su alto precio.  “Me parece un buen comienzo", le contestó. Entonces, le entregó el instructivo de una cámara fotográfica, de su empresa, para que lo leyera y lo estudiara con detenimiento. “Joven, luego de la lectura, le daré la cámara para que la maneje correctamente”, agregó.

El muchacho aceptó muy contento y, en un par de días, el escritor le pidió que tomara algunas fotografías. Cuando las reveló, le felicitó y le dijo que tenía vocación. En ese momento, don Demetrio le había contratado como fotógrafo de su empresa. 

Desde el comienzo, el escritor, sin recelos y con mucha generosidad, le entregó al joven todo su conocimiento y su experiencia, para que progresivamente fuera aprendiendo el oficio de la fotografía. Más adelante, lo convirtió en camarógrafo, cuando Don Demetrio montó una oficina para producir un noticiero cinematográfico que se proyectaría en las salas de cine del país. El trabajo del joven era realizar reportajes de lo que acontecía al interior del Ecuador.

A la par del noticiero, Don Demetrio le invitó a trabajar en su primer largometraje: “La cadena infinita” que al final resultó un fracaso económico.

Más adelante, Don Demetrio empezó un proyecto muy interesante para la época, al que también  involucró al joven. Se trataba del documental sobre todos los presidentes de  América.  Iniciaron con la filmación de Camilo Ponce Enríquez, pero cuando el escritor viajó a Colombia y reveló el material,  se percató que habían saboteado el equipo. Entonces, el proyecto quedó trunco y el muchacho se quedó sin trabajo.

Su amistad con Don Demetrio nunca terminó, siempre se mantuvo en contacto.  En una ocasión, el escritor le llamó para que fuera a su oficina que quedaba en la calle Mejía, entre Venezuela y García Moreno, para presentarle  a un escritor colombiano que estaba de paso por el país. Héctor Aníbal Cisneros acudió a la cita y así fue cómo conoció a Gabriel García Márquez.

Poco tiempo le llevó al joven conseguir trabajo. Se vinculó a Ecuafilm, que estaba en problemas en esa época, pero con esfuerzo y trabajo, ayudó a elevar a la gran empresa que llegó a ser.  

Cuando el escritor se ausentaba del país, le escribía. Veamos un extracto de una de sus cartas:

 

Bogotá, Julio 23 de 1958

Señor don
Héctor Cisneros C.,
Sucursal de Correos N 1,
San Blas,
Quito

Me refiero a su atenta carta del 6 del presente, que he recibido con un poco de retraso. Velia corresponde sus saludos, lo mismo que yo y los hacemos extensivos a todos los suyos.

Le agradezco cuanto me cuenta de mis asuntos en esa ciudad y estoy seguro de que la impresión que usted me da es la justa. Ojalá, cuando termine la película que voy a empezar a filmar en los próximos días, pueda ir a Quito, para ver qué puedo hacer con las últimas cosas aun pendientes. Le agradezco mucho por su atención al respecto.

Ojalá mis asuntos de aquí caminen y, entonces, tal vez me sea posible contar con la lealtad y la amistad de un hombre tan cabal como usted. No sólo los malvados y traidores deben triunfar en la vida.

En mi próxima carta, le pediré el favor de ayudarme a solucionar el problema de mis libros y otros. Quiero ver qué es lo mejor, para avisarle.

Muchas gracias por todo y espero sus noticias. Le ruego no perder contacto conmigo.

Saludo a usted y los suyos.

Reciba un cordial saludo de

Demetrio Aguilera Malta,
Apartado aéreo N. 5654.
Bogotá, COLOMBIA

 

Por esta gran amistad, cuando el joven se enteró de su fallecimiento, sintió una inmensa tristeza, pues gracias a él era lo que era. Le permitió hacer una carrera y lo más importante, encontrar un buen amigo.

Hoy le queda su precioso legado: todas las conversaciones que mantuvieron, aquellos proyectos que no se llevaron a cabo, las cartas que el escritor le envió desde México, cuando ocupaba el cargo de Embajador,  la máquina de escribir que le dejó y  los libros que le autografió:

 

Dedicatoria de Demetrio Aguilera Malta para Héctor Aníbal Cisneros

Para Héctor Cisneros: hombre de talento y de lealtad que, estoy seguro, se convertirá en uno de los grandes cameramen de nuestra América.

 

La entrevista a Don Héctor Aníbal Cisneros lo realicé el 13 de abril del 2015.  Al finalizar el encuentro, me contó una anécdota muy interesante. Había sido invitado por el presidente Roldós a cubrir cinematográficamente su visita a Loja, el 24 de mayo de 1981. Pero, un día antes, el 23 de mayo, le llamaron notificándole que  no podía viajar, porque  ya no había pasajes. Como todos sabemos, el presidente Roldós  falleció la tarde del domingo 24, al estrellarse el avión en que viajaba.  Don Cisneros me dijo: “Me salvé de morir en ese trágico accidente. Aún no llegaba mi  hora".

 

 

 
Fotografía 1: Hector Aníbal Cisneros
 
Fotografía 2 (de izquierda a derecha):
Ulises Estrella, Gabriel Tramontana y Héctor Aníbal Cisneros

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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