Por: Enrique Freire Guevara

 

 

Partiendo de la parroquia Ulba en vía carrosable por la hacienda de Punzán hacia la cordillera, llegamos a la meseta de Runtún en cuyo centro se pueden apreciar los totorales de una laguna casi extinguida.

Los moradores del mencionado lugar refiriéndose a ella dicen: -En tiempos remotos cuando la caja ronca iba al cementerio hacia el aguacatal y se oía el balido del llamingo que volaba echando llamas por el hocico desde Bellavista hasta el Tablón, se reunían las brujas en torno a la laguna las noches del 30 de agosto, día de Santa Rosa de Lima.

Durante aquella noche la gente retornaba temprano a sus hogares antes del aparecimiento de los espíritus malignos que salían a espantar a los mortales y causarles mal aire.

Tanto se hablaba de brujas en aquellos tiempos que pocas ancianas se libraban de sospechas. Es decir, aquellas que asistían puntualmente a misa, cantaban en las procesiones y hacían rezar en los velorios.

En los caseríos de Illuchi, Ulba y Lligua, abundaban estos personajes de semblante escuálido, nariz punteaguda y miradas torvas que causaban convulsiones y desmayos a quienes las miraban sin santiguarse.

Muchos aseguraban haberlas sorprendido bañándose desnudas al pie de la cascada del río Ulba o en la laguna de Santa Rosa. No sólo había brujas viejas sino también jóvenes casadas que traicionaban a sus esposos para convivir con el maligno.

A este propósito refiere la leyenda que una de ellas hacía dormir a su marido para salir con el diablo que se presentaba como un joven muy atractivo.

Cuando el esposo tuvo conocimiento de las correrías de su mujer, perdió la tranquilidad y confianza. Dio en seguirla y en observar detenidamente sus movimientos y actitudes. Pero ella, muy astuta se daba manías para engañarle con falsas caricias y mimos que él no lo recibía con mucho agrado.

En cierta noche habiendo aparentado hallarse profundamente dormido, pudo percatarse que lla escurriéndose quedamente de la cama, tomó de un escondite algo que comenzó a sobarse en el busto y las axilas al tenor de las invocaciones silenciosas:

De viga en viga
de villa en villa
de ciudad en ciudad
abre las alas para volar

Luego abriendo sigilosamente la puerta desapareció. El esposo que todo había oído y presenciado salió tras ella, pero no pudo alcanzarla porque convertida en sombra tendió el vuelo.

Repuesto de la impresión volvió a la alcoba con la infinidad de pensamientos. Como no pudiese dormir las horas siguientes, buscó el escondite hasta dar con el ungüento misterioso. Lo revisó con curiosidad ante la luz del candil hasta sentirse tentado a experimentar los efectos. Trataba de recordar las invocaciones y empezó a repetirlas mientras ejecutaba las frotaciones.

De ciudad en ciudad
de viga en viga…

De esta manera seguía equivocándose sin lograr reconstruir el resto.

Con todo, un secreto impulso le forzaba a levantarse. Salió al patio a repetir el conjuro y las frotaciones. A medida que repetía las frases iba elevándose, pero al no dar con el resto perdió el equilibrio y cayó pesadamente sobre un promontorio rocoso que le causó la muerte.

El acontecimiento causó comentarios e interpretaciones que cada quien lo hacía a su manera. De boca en boca circuló no sólo en el caserío Runtún sino en toda la comarca hasta convertirse en una leyenda más de brujas y fantasmas.

  • Esta clase de versiones son comunes y corrientes en los caseríos del cantón Baños. Se los escucha desde la infancia.

 

Leyendas y Tradiciones de Baños, Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”.

 

Portada: https://www.youtube.com/watch?v=OtvWNxawg5Q

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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