Recogido por: Andrés Mier, David Solano, Pedro Zevallos
Informante: Tania Sánchez Amores
Lugar: Quito, Pichincha

 

Se suponen que estaban unos señores en una fiesta super lujosa, super elegante y eran de las personas que pasaba bien, tomando vino, todo eso. Después de la fiesta, uno de los señores le dijo a otro señor para irse a un bar, el bar no me acuerdo cómo se llamaba, bueno, no me acuerdo cómo se llamaba, de la época antigua. Entonces, entraron a este bar y todos los hombres sabían que ahí existía una chica guapísima que era la ija del mesonero, entonces, bueno, ahí pasaron en la fiesta y uno de los señores de ahí se enamoró de la chica. Entonces, los dos se juraron amor eterno y todo.

Un día, este chico le fue a visitar a la casa de ella. Cuando llegó a la casa de la chica, le encontró a un señor que le estaba abrazando y que se estaban besando. El sintió tanto indignación, que se acercó donde el señor y le quiso matar a golpes, pero cogió su espada y le mató y cuando se dio cuenta, era el papá del chico. Entonces, él era un parricida porque, obviamente, él había matado a su padre. La chica comenzó a gritar ¡…qué auxilio, que no sé qué, que no sé cuándo! Bueno, él no quería que lo metan a la cárcel ni que lo sentencien a muerte. Entonces, decidió convertirse en cura y entrar al convento, bueno, convento, monasterio. Algunos de los curas sabían por qué estaba él ahí en el convento, pero tenía bastante cargo de conciencia por lo que había luchado porque, obviamente, era su padre.

Se dice que, cuando él entraba a la iglesia, veía una mano negra que aparecía ahí por el altar, y esa mano negra le llamaba, le llamaba para que se acerque allá. Él se asustó muchísimo y decían que se estaba volviendo loco, porque se aparecía esa mano negra que le llamaba, que le decía que vaya donde estaba esa cosa. Ahí, él decidió reunirse con el cura y el cura dijo: bueno, para ver lo que está pasando, para ver qué es. Los curas decían que era como algo mandado de Dios, porque Él quería mandar ya su castigo para el chico este. Entonces dijeron, nosotros vamos a estar atrás tuyo como una procesión. Cuando estaban ya acercándose para donde se aparece la mano negra, se apareció la mano negra, le empezó a llamar al chico y él se acercó. Ese rato, la mano negra le metió a un cuarto en el claustro, cerró la puerta y lo dejó ahí encerrado. Se dice que ese fue el castigo por el parricidio que había cometido.

 

Laura Hidalgo Alzamora, Duendes y Duendas, más otros aparecidos de aquicito nomás, 2013

 

Portada: https://www.freepik.es/fotos-vectores-gratis/noche-de-brujas

 

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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