Por: Liliana de los Ángeles Villa Paredes
Perito Judicial de lo Civil
Italia, agosto, 2020

 

Mi reflexión sobre la pandemia

Lo malo y lo bueno

 

 

Mis miedos y temores:

Tú: Covid19

  1. Malvado

Llegaste en punta de pie y silencioso un mes de febrero,

  1. Malvado

Llegaste de repente, acechándonos con la mirada,

  1. Malvado

De un momento te convertiste en el protagonista de una película de suspenso: las ambulancias no cesaban de recorrer las calles.

  1. Malvado

Hasta “el mejor amigo del hombre”  no dejó de aullar, porque su amigo había caído en tu mira,

  1. Malvado

Nos inundaste de miedo, zozobra, incertidumbre y dolor. Recorriste continentes y  me llenaste de pánico. No sabía lo que sucedería con mi familia, a millas de distancia de aquí.

  1. Astuto

Confundiste la noche, el día, la mañana, la tarde, el amanecer y el anochecer. Convertiste al tiempo en un día más.

  1. Malvado

Impediste las visitas semanales de los hijos de mi viejita Antonia, de sus nietas, de sus amigas que iban a tomar un café en la tarde,

  1. Malvado

No permitiste que fuera a la iglesia, ni al parque; impediste que tuviera  una vida normal,

  1. Inhumano

Heriste a los hombres, quienes derramaron lágrimas por doquier. Alguien que fue al hospital y nunca más volvió a salir.

  1. Astuto

Te cubres bien, nadie te ve, un mal silencioso. Todos buscan un arma para combatirte. Te las sabes todas.

Lo glorioso

Tú: Covid19

  1. Nos hiciste comprender que la vida hay que saberla vivir con amor respeto y altruismo.

  2. Lograste que apreciara lo sencillo y natural: el cantar de los pajaritos.

  3. Hiciste que los animales caminaran con libertad: pingüinos adueñados de los parques; osos paseando por la ciudad; venados curiosos de saber cómo era la gran ciudad; ballenas y delfines en sus danzas, en sus juegos de felicidad, libres de miedo porque no eran cazados, no eran atrapados, les devolviste su vida, su gloria.

  4. Conseguiste cerrar la gran capa de ozono, entonces comprendimos que sí era posible,

  5. Nos hiciste saber que, con amor y respeto a la naturaleza, todos podemos vivir como en un jardín del Edén

  6. Nos enseñaste que el blanco, el negro, el mestizo, el indio y el montuvio son una sola raza, sin distinción de clase social, cultural o de religión.

  7. Nos dejaste ver que la vida es un regalo de Dios y nos debemos a Él,

  8. Nos has hecho más humanos, más sensibles. Cuando escucho Vincerò vincerò vincerò, de Luciano Pavarotti, siento que mi alma se quiebra y termino en llanto

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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