Confieso que cuando hablo de amor el vacío me envuelve más que las palabras seducidas.
Que mis mujeres duermen conmigo en la esquina de las imaginaciones afiebradas.
Que ahí reposan, bellas y fantasmales, como una seda que cubre la ventana y se deja acariciar por el viento sensual que las hace danzar y seducir.
Que las bautizo según las fábulas que florecen con ellas: Brun, Vri, Lale, Asli, Ireim, Güi, Muige, Defne, Asena o Tum.
Así amo a esos personajes que flotan alrededor de mí como pajaritos intangibles y vertiginosos.
Escribo sobre ellas, intento atrapar su esencia de aire e imaginación, las creo, las fabrico, las invento a su imagen y semejanza.
A veces parecen reales, como si caminaran de mi mano en amores concretos que he vivido en otros tiempos y en otras dimensiones.
Es el In-Yun el que ilumina mis historias, aquella leyenda que dice que en la Tierra habitan personas que hace siglos conectaron como el pájaro y la rama donde él permanece seguro, como las dos personas que viajaron juntos en el asiento de un tren sin decirse nunca nada aunque estaban destinados a amarse para siempre.
Por mis textos han pasado mujeres transparentes y flotantes, presuntos amores por los que sufrí o que me entregaron los placeres más húmedos.
Mujeres con nombres, pero sin el fulgor de las cercanías ni los olores ni el sabor rotundo de la experiencia compartida.
Ay, si al menos pudiera ser Dios y acariciar el barro con el que las acaricio mientras van volviéndose cuerpos, sentidos, pensamientos, miradas, seres que declaran su independencia, que se liberan, que van por otros senderos.
Y aunque ya no pertenecen a mi alma, no dejo de pensar que, quizás, una tarde triste y lluviosa alguna de ellas se vuelva hacia mí, me mire y sonría mientras nos sentamos silenciosos en la misma banca de un parque otoñal cuyas hojas confusas no alcanzamos a entender. 

 

COMENTARIO DEL TEXTO POÉTICO

 
Febrero, 2025 
 

El poema reflexiona profundamente sobre la dualidad entre lo real y lo imaginario, especialmente en lo que respecta al amor, la creación y la soledad que implica esta experiencia.

El hablante lírico describe a las mujeres que habitan su mente y sus escritos como figuras que, aunque nacen de su mundo interior, parecen cobrar vida propia. Sin embargo, estas mujeres permanecen inalcanzables físicamente, ya que no forman parte de su realidad tangible, sino que residen entre la imaginación y el deseo. De esta manera, el amor se transforma en un acto de creación literaria, un amor que no se experimenta de forma directa ni se concreta en lo físico, sino que se materializa únicamente en la mente del hablante poético.

A lo largo del texto, se revela la soledad inherente al proceso creativo. Las mujeres que el yo lírico imagina son ajenas a él; son autónomas, con destinos propios y aunque él las proyecta, se escapan a su control. A pesar de su anhelo constante de lo físico y tangible, la voz poética se encuentra atrapada entre su capacidad para crear y la imposibilidad de materializar sus invenciones. En este sentido, la leyenda del In-Yun, que relata la historia de dos seres destinados a amarse pero que nunca logran comunicarse, se erige como un símbolo de ese amor que, siempre presente en la imaginación, jamás se concreta en la realidad.

En este sentido, el poema pone de manifiesto la relación entre el yo lírico y el proceso de creación literaria, un proceso en el que ambos coexisten simultáneamente. Aunque el hablante lírico busca moldear y dar forma a estas mujeres, ellas escapan a su control y adquieren autonomía. Este juego entre dominio y liberación se convierte en una reflexión profunda sobre la naturaleza misma de la creación artística. En la literatura, el creador comienza con el poder de dar vida a sus personajes, pero, eventualmente, lo creado cobra vida propia, alejándose de las intenciones iniciales del autor. La paradoja de la creación radica en que, a medida que los personajes toman forma, evolucionan y se desvían hacia direcciones inesperadas, fuera del alcance de la voluntad del creador. Esto resalta la independencia de lo creado y subraya cómo la creación literaria puede trascender al autor, otorgando a la escritura un poder liberador, pero también impredecible.

Rubén Darío Buitrón emplea un lenguaje rico y sensorial para intensificar la experiencia emocional de la voz lírica. La sinestesia juega un papel fundamental al describir a las mujeres como "bellas y fantasmales, como una seda que cubre la ventana y se deja acariciar por el viento sensual", fusionando lo visual, lo táctil y lo cinético, lo que acentúa la fragilidad y el movimiento etéreo de estas figuras. Esta mezcla de sentidos permite al lector percibir no solo la belleza y el deseo, sino también la levedad y la inmaterialidad de estas mujeres. La metáfora de “atrapar su esencia de aire e imaginación” destaca la naturaleza efímera y escurridiza de estos amores idealizados, reflejando el desafío de dar forma a lo intangible. El oxímoron al describirlas como "transparentes y flotantes" crea una contradicción entre lo inalcanzable (transparente) y lo presente (flotante), subrayando cómo estas figuras se encuentran suspendidas entre lo real y lo imaginario, sin ser completamente una u otra.

Las mujeres, por tanto, se presentan como símbolos de lo inalcanzable, de la proyección emocional y las fantasías del yo poético. A través de ellas, el hablante lírico expresa su anhelo de una conexión profunda que, aunque intensa, nunca se materializa de manera tangible. Aunque sus nombres están definidos -como Brun, Vri, Lale, Asli, entre otros-, se perciben como si solo pudieran existir en una dimensión intangible, donde el deseo y la creación las mantienen vivas, pero nunca pueden concretarse plenamente en la experiencia directa. La comparación con "pajaritos intangibles y vertiginosos" refuerza la idea de que estas figuras son ligeras, fugaces y fuera del alcance de la voz lírica, atrapadas en un ciclo de creación y anhelo sin culminación.

Son, al mismo tiempo, figuras de deseo y de pérdida, cuya independencia refleja la incapacidad del yo lírico para poseerlas por completo. Aunque ya no le pertenecen, su presencia sigue viva en su mente y el persistente deseo que alguna de ellas regrese, aunque sea en un gesto efímero como una mirada en una tarde lluviosa, revela un profundo anhelo de reunirse con lo inalcanzable.

El poema transmite el tono melancólico y resignado de la voz lírica. Sin embargo, introduce una esperanza persistente, la posibilidad de que alguna de estas mujeres regrese, como se sugiere en la imagen de “una tarde triste y lluviosa alguna de ellas se vuelva hacia mí”. Esta esperanza, tranquila y casi resignada, mantiene viva la posibilidad de una reconexión, aunque no se concrete.

El impacto del poema en el lector es profundo, ya que explora temas innovadores sobre la autonomía en las relaciones y los límites inherentes al proceso creativo. Al concluir, el texto no solo deja una sensación de anhelo persistente, sino que también provoca una reflexión sobre la naturaleza misma de lo imaginario. Nos desafía a reconsiderar cómo lo que permanece en el ámbito de la fantasía puede tener una fuerza emocional comparable o incluso superior, a las experiencias vividas en la realidad. Este cruce entre lo creado y lo real abre un espacio para explorar cómo lo inalcanzable, aunque intangible, puede continuar ejerciendo una influencia persistente en nuestras emociones y pensamientos. El texto poético deja una inquietud en el lector: si lo que no podemos poseer o vivir de manera directa sigue siendo tan poderoso, ¿qué revela esto sobre nuestra relación con el deseo, la creación y la conexión humana?

 

Dorys Rueda, Entre versos y líneas, 2025.

 

RUBÉN DARÍO BUIRÓN

 

 

Rubén Darío Buitrón (Quito, 1966) es Director General de NOTIMERCIO, el nuevo periódico de Quito. Dirige también la nueva Escuela de Cronistas del Ecuador. Es poeta, docente y cronista. Máster en Periodismo por la Universidad de Alcalá, en España. Tiene tres premios nacionales de Periodismo. Autor de 13 libros en diversos géneros. Su libro más reciente es «Dicen que mis demonios son inofensivos» (2023). Es director del portal periodístico y literario loscronistas.org.

 

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
  • mailelmundodelareflexion@gmail.com
  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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