El poema aborda el tema de lo divino y lo humano. Presenta a los dioses como entidades distantes y caprichosas que manipulan los sentidos y las emociones humanas, tratándonos como piezas en un juego cuyas reglas son invisibles.
A través de su influencia, los dioses introducen melancolía y tristeza en nuestra condición, exacerbando los vacíos existenciales que ya caracterizan nuestra fragilidad. La imagen de estos dioses riéndose de nuestra vulnerabilidad refleja no solo su indiferencia, sino también la deshumanización que enfrentan aquellos atrapados en un destino incontrolable. El caos que rodea la existencia humana se presenta como una fuerza cósmica que escapa a nuestra comprensión, dejándonos sin respuestas claras y mostrando un destino sin dirección ni sentido.
A pesar de esta perspectiva sombría, el poema introduce una lucha persistente contra el destino. Los "muros invisibles" simbolizan las barreras emocionales y espirituales que nos separan, pero también reflejan el deseo inquebrantable de superarlas. La voz poética se esfuerza por alcanzar los "susurros" que representan un anhelo de conexión, de encontrar algo que dé sentido a la vida. En este contexto, la distancia no solo es física, sino también emocional, simbolizando la desconexión con lo divino o con los demás. Sin embargo, el esfuerzo por cerrar esa brecha revela una resistencia profunda, un deseo de mantener intacta la esencia humana frente a la indiferencia cósmica. Esta lucha no solo se enfrenta a los dioses, sino a la inevitabilidad de un destino que intenta despojarnos de nuestra humanidad.
Otro tema subyacente en el poema es la reflexión sobre la temporalidad y la búsqueda de trascendencia frente a lo efímero. La imagen de los dioses como seres inmóviles e incapaces de amar subraya su desconexión con la realidad humana, marcada por la fragilidad y la fugacidad de la existencia. Mientras los dioses manipulan las emociones y los destinos de los mortales, se nos presenta la lucha del ser humano por encontrar sentido en un universo que parece indiferente y eterno, pero a la vez inalcanzable.
El poema también aborda otro tema profundamente humano y filosófico: la batalla contra la distancia y el amor. A pesar de que los dioses "se ríen de nosotros", el texto poético refleja un intento de superación personal y emocional, simbolizado en "trepar los muros de la distancia" y "gritar todos los susurros". Estas expresiones poéticas sugieren el esfuerzo por mantener una conexión significativa, posiblemente amorosa, frente a las fuerzas que parecen separarnos o amenazar lo que más valoramos. La metáfora de "envolver los recuerdos con pedacitos de ti y de mí" indica que el amor se construye a partir de fragmentos, recuerdos y momentos compartidos, en un intento de preservar lo que se siente, incluso cuando el destino parece en contra.
La búsqueda de conexión y el anhelo de amor, que atraviesan el poema, pueden verse como una forma de lucha contra el tiempo, una resistencia a la desaparición y la insignificancia. A pesar de que los dioses se burlan de la humanidad, el poema transmite el esfuerzo humano por trascender esa limitación temporal, tratando de salvar fragmentos de sentido, de amor y de memoria en un mundo que parece no ofrecer respuestas definitivas. Este conflicto entre lo eterno (lo divino) y lo temporal (lo humano) refleja una tensión profunda entre la vida que se deshace y el deseo persistente de encontrar algo que perdure más allá del tiempo y la muerte.
La contradicción entre los dioses y el amor es otro tema que subyace en el texto poético. Las divinidades controlan el destino y son incapaces de ofrecer amor verdadero. Esta reflexión sugiere una crítica a la naturaleza del poder y la indiferencia de las fuerzas cósmicas o divinas frente a las emociones humanas más puras, como el amor. Esta visión de los dioses refleja el malestar y la desesperación de quienes luchan por encontrar algo auténtico y duradero en un mundo que parece marcado por la imperfección y el sufrimiento.
El estilo del autor es lírico y filosófico, cargado de melancolía, lo que impregna todo el poema con una reflexión existencial profunda. La voz poética no se limita a observar el sufrimiento humano, sino que lo aborda de manera introspectiva y contemplativa, utilizando el lenguaje como medio para explorar las grandes preguntas de la vida. A través de metáforas como "los dioses juegan con los sentidos" o "trepar los muros de la distancia", el poema se convierte en un espacio de cuestionamiento sobre el destino, la desesperación y la lucha interna por encontrar sentido. El uso de imágenes sensoriales apela tanto a la razón como a las emociones del lector, transmitiendo una visión pesimista de la existencia, pero también mostrando la tenacidad humana para resistir. La voz poética, aunque marcada por el dolor, no se rinde ante la adversidad, sino que busca afirmarse a través del amor y la trascendencia. Esta dualidad, entre el sufrimiento y la esperanza, no es un contraste simple, sino una manifestación de la complejidad humana frente a las fuerzas incontrolables que nos rodean. Así, el poema transmite no solo un sufrimiento profundo, sino una afirmación apasionada de la voluntad humana por encontrar conexión y significado, incluso en medio de lo incierto y lo caótico.
El impacto del poema en el lector radica en su capacidad para evocar una sensación de desasosiego y reflexión profunda sobre la condición humana. La imagen de los dioses jugando con los sentidos y manipulando las emociones introduce una sensación de impotencia frente a fuerzas que parecen estar fuera del control humano. Esta representación de lo divino como algo caprichoso y ajeno a los sentimientos humanos puede generar en el lector una sensación de desconcierto, haciendo que se cuestione la naturaleza del destino y su propia vulnerabilidad frente a lo inexplicable.
Dorys Rueda, Entre versos y líneas, 2025.
RUBÉN DARÍO BUIRÓN

Rubén Darío Buitrón (Quito, 1966) es Director General de NOTIMERCIO, el nuevo periódico de Quito. Dirige también la nueva Escuela de Cronistas del Ecuador. Es poeta, docente y cronista. Máster en Periodismo por la Universidad de Alcalá, en España. Tiene tres premios nacionales de Periodismo. Autor de 13 libros en diversos géneros. Su libro más reciente es «Dicen que mis demonios son inofensivos» (2023). Es director del portal periodístico y literario loscronistas.org