Augusto Monterroso (1921-2003): escritor hundureño que adoptó la nacionalidad guatemalteca. Se exilió en México en 1944, donde vivió hasta su muerte.

Es una de las grandes figuras del relato corto (micorrelato) del siglo XX. Un maestro de la intensidad y la concisió. Maneja en sus cuentos, de forma excepcional,  el humor y la ironía.

Ganó los premios más importantes:  el Juan Rulfo (1996), el Nacional guatemalteco de Literatura (1997), los premio Magda Donato (1970), la orden del Águila Azteca (1988) o  la Medalla Quetzal de Jade (1996).

A continuación presentamos dos cuentos cortos:

 

 

 

 

 EL CAMALEÓN QUE FINALMENTE NO SABÍA DE QUÉ COLOR PONERSE

Por: Augusto Monterroso

En un país muy remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo malo en el que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un estado de total desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y por cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.

Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente grisáceo, o verdiazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.

Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su condición, adoptó también el sistema.

Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o a esa hora del día o de la noche.

Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos de que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses, y restablecieron el orden.

Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el derecho consuetudinario fijó por su parte reglas de refinada urbanidad, según las cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su necesidad del momento, como sucedía entre las naciones más civilizadas.

Sólo el León que por entonces era el Presidente de la Selva se reía de unos y de otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco a lo suyo, por divertirse.

De esa época viene el dicho de que:

Todo Camaleón es según el color
del cristal con que se mir

  TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA

 

  • Los políticos muchas veces se disfrazan para que nadie descubra sus intenciones. Todo depende de las conveniencias y del clima político imperante. De hecho, el camaleón cambia de color según su conveniencia, de morado a azul, de azul a rojo y de rojo a anaranjado.
  • La astucia es una herramienta ligada a la política. Un ejemplo certero es la zorra que incita a los demás animales a usar los vidrios de colores para cada situación en que el camaléon cambie de color como una artimaña política.
Bryan Andrés Enríquez
Diego Chicaiza
 
  • En la política, los listos buscan implantar su forma de conducirse en los menos listos, para así reestablecer el orden, tal como se observa en el cuento con el reglamento impuesto por los animales.
  • Los gobernantes, muchas de las veces, se prestan a juegos políticos por simple diversión, como sucede con el león, presidente de la selva, que se ríe de unos y de otros, aunque a veces socarronamente juega también un poco a lo suyo por divertirse.
Sandy Añapa
Michael Castro
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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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