Paroquia: Mira
Por: Rosa Cecilia Ramírez Muñoz
 
 
Una noche muy oscura, cargado mi pala fui a ver el agua de riego, porque estaba de turno...; hacía frío y el poncho no me calentaba lo suficiente. A lo lejos vi una luz muy brillante que se me acercaba muy despacio.
 
Al acercarse la aparición, miré que se trataba de un animal parecido a un perro de color negro intenso, con una luz brillante en la frente. Este extraño ser parecía indefenso.
 
Únicamente me llevé un gran susto. Sin embargo, dicen que cuando se mira al carbunco -porque tal nombre tiene- la persona debe llenar su espíritu de fortaleza hasta lanzarse al animal y desprenderle la luz, que en realidad es un diamante. El animal, arrebatado su tesoro, llora desconsoladamente y desaparece en la noche.
 
Pero hay que tener cuidado. Quien le ha quitado el diamante debe acudir de prisa a su casa y atrancar las puertas, porque el carbunco regresa a buscar su talismán.
 
Este perro fantástico habla: "devuelve mi diamante y te concedo cualquier deseo". Por eso cuentan que hay quienes han amanecido ricos, aún con el recuerdo de su cama de esteras. Adán, mientras miraba al carbunco recordaba todo lo que le habían contado sus mayores, asustado todavía, regresó a su casa y hasta olvidó entablar el agua para su terreno. La próxima vez, acaso, se encuentre con el carbunco y si pierde el miedo, se anime a quitarle el diamente de la frente para salir de pobreza.
 
      Memorias de Mira, 2008.
 
 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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