EL ALMA EN LOS LABIOS

Para mi amada

 

 Cuando de nuestro amor la llama apasionada

dentro de tu pecho amante contemples extinguida,

ya que sólo por ti la vida me es amada,

el día en que me faltes, me arrancaré la vida.

 

Porque mi pensamiento, llena de este cariño,

que una hora feliz me hiciera esclavo tuyo,

lejos de tus pupilas es triste como un niño

que se duerme, soñando en tu acento de arrullo.

 

Para envolverte en besos quisiera ser el viento

y quisiera ser todo lo que tu mano toca;

ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento

para poder estar más cerca de tu boca.


Vivo de tu palabra y eternamente espero

llamarte mía como quien espera un tesoro.

Lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero

y, besando tus cartas, ingenuamente lloro.


Perdona que no tenga palabras con que pueda

decirte la inefable pasión que me devora;

para expresar mi amor solamente me queda

rasgarme el pecho, Amada, y en tu mano de seda,

¡dejar mi palpitante corazón que te adora!

Diciembre, 1918      

                                  

Medardo Ángel Silva, junto a Humberto Fierro, Arturo Borja y Ernesto Noboa y Caamaño forman una agrupación literaria ecuatoriana, entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, bajo la influencia directa de los simbolistas franceses (Verlaine y Baudelaire), y del Modernismo de Rubén Darío. Una generación de escritores que se les conocería  más tarde como "La Generación Decapitada", porque todos sus miembros murieron muy jóvenes.

Medardo Ángel Silva, mulato, de cuna humilde, nace en Guayaquil en 1898 y muere trágicamente en 1919, al quitarse la vida, cuando tenía apenas 21 años,  De formación autodidacta vive en una sociedad cerrada, de clases sociales muy marcadas.

Cultiva la crónica periodística, sus textos son publicados en la primera página del diario El Telégrafo. En estos escritos, bajo el pseudónimo de Jean D'Agreve, critica a la alta sociedad guayaquileña.

La obra del poeta está comprimida en dos volúmenes: El Árbol del Bien y del Mal, que se editó en 1917, y Poesías escogidas, una selección de poemas que Gonzalo Zaldumbide publicó en Paris, en 1926.

Algunos textos poéticos de Silva han sido musicalizados. Uno de los más conocidos: El alma en los labios., que se  tornó en pasillo por obra del compositor quiteño Francisco Paredes Herrera y ha llegado a nosotros con la voz del gran Julio Jaramillo. Un poema que Silva   escribiera pocos días antes de su muerte

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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