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Los maestros y la lectura

¿Con qué frecuencia leemos?

 

Por:  Dorys Rueda

El tema de la lectura,  hoy más que nunca debe ser un tema de interés para el maestro ecuatoriano y más aún para quienes nos dedicamos a la enseñanza de la  literatura. Hoy más que nunca, justamente por vivir en un mundo, en que la imagen  el sonido  y el internet  han ganado un espacio grande entre los estudiantes.

Los maestros sabemos que el material de lectura es diverso. Hay textos literarios, artículos  de prensa, notas periodísticas, folletos,  revistas e informes científicos, entre muchos otros. Leemos con diversos fines,  para buscar una información, para aprender algo nuevo o simplemente para deleitarnos. Las estrategias de lectura en uno y otro caso no son las mismas. No se puede leer del mismo modo, un relato corto que una noticia  periodística.


Ahora bien, ¿Cómo podemos enseñar a leer a los chicos y a los jóvenes? Antes de responder esta interrogante,  deberíamos primero preguntarnos: ¿Nos gusta leer? ¿Con qué frecuencia lo hacemos? Nadie puede enseñar a leer cuando no siente gusto por la lectura. Nadie puede enseñar a leer, cuando lee poco, cada cierto tiempo  o cuando no lee nada en absoluto. No hay que perder de vista que el hábito forja a los buenos lectores.

¿Cómo incentivar a los estudiantes a la lectura? Incentivémonos primero nosotros. Sabemos de las dificultades de nuestra profesión: poco salario,  trabajo en casa (la mayoría de veces, no reconocido),  y  la ingratitud de algunos alumnos cuando han salido de nuestras aulas. También sabemos que si somos maestros   es porque hacemos un trabajo que nos gusta. ¡Cuántos profesionales trabajan para sobrevivir, en trabajos que no les satisface nada  en absoluto!

Ése no es nuestro caso, los maestros, en general, y más quienes enseñamos literatura, debemos volver al libro, ejercitarnos permanentemente,  porque leer es emprender una aventura a la  que debemos ir  bien equipados, con los conocimientos básicos acerca de los elementos que nos facilitan la lectura y el análisis. Motivémonos nosotros   para  hacer que nuestros alumnos regresen nuevamente  al libro, a la lectura.

 
Fotografía:  J. P. Solís