Por: Dorys Rueda

PRIMER CANTAR

Este cantar de gesta se ubicaría, según la crítica, en la primera mitad del siglo XII, alrededor de 1140.

En el primer cantar, el Cid es acusado, por ciertos cortesanos envidiosos,  de guardarse parte de los tributos que se cobraban. El rey, Alfonso VI, enfurecido, ordena su destierro, El Cid parte con sesenta de sus hombres, entre los que se encuentra Álvar Fáñez y otros guerreros de su confianza.

Se dirige a Burgos, donde una niña le recibe y le  cuenta que el pueblo no puede socorrerlo, porque el monarca así lo ha decretado. El héroe visita la iglesia de Santa María, donde reza. Luego,  acampa en las afueras de la ciudad y allí se le une Martín Antolinez. Después va a San Pedro de Cerdeña, donde se despide de su esposa, doña Jimena, y de sus dos hijas. 

De ahí en adelante, El Campeador emprende la lucha contra los moros. Toma las ciudades de Castejón y Alcocer, y luego muchas otras. En una de las contiendas se enfrenta con el conde de Barcelona, a quien vence, arrebatándole la espada Colada, que se convertiría en el símbolo de poder del Cid.

 

SEGUNDO CANTAR

En el segundo cantar, El Cid toma Valencia y con Álvar Fáñez le envía ricos presentes al rey Alfonso VI.  La actitud del monarca es favorable, acepta que el Campeador se reúna con su familia, en Valencia.  Yusuf, rey de Marruecos intenta reconquistar la ciudad, pero es vencido por el Cid, que toma un apreciable botín, que en gran parte envía al monarca.

Estos presentes fastuosos provocan nuevamente la envidia de los cortesanos y la ambición de los Infantes de Carrión, que piden en matrimonio a las hijas del Campeador. El monarca acepta y el Cid, aunque no le agrada la idea, accede porque el rey ha dado  su consentimiento.  Se realizan las bodas, con lujo y esplendor.

 

TERCER CANTAR

En el tercer cantar, Valencia es atacada por Búcar, rey de Marruecos, a quien el Cid da muerte y gana la espada Tizona y un botín grande. En esta contienda y en el episodio del león, los Infantes de Carrión muestran su cobardía, Solicitan retirarse a sus tierras y  en el  robledal de Corpes, como venganza contra el Cid, azotan, con furia extrema, a sus esposas, Elvira y  Sol. El Campeador enterado de la afrenta, envía a uno de sus hombres a pedir al rey Alfonso, que se haga justicia.

Se celebran las cortes de Toledo, donde el héroe pide la disolución de las bodas, la devolución de las espadas Colada y Tizona, que les había regalado a los yernos,  así como la dote de sus hijas.  Los Infantes se niegan, por lo que son retados a duelo, por los  hombres del Cid, que les derrotan. Unos mensajeros llegan y piden la mano de las hijas del Campeador para los Infantes de Navarra y Aragón. El rey Alfonso y el héroe aceptan. Se celebran las segundas nupcias de la hijas del Cid, Con estos matrimonios, el Campeador se emparenta con la monarquía española.

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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