Por: Martha Fernández de Yácubsohn 

 

EL SÍ DE LAS NIÑAS
LA LUCHA CONTRA LOS PREJUICIOS EN EL SIGLO XVIII

Dentro del género dramático, la figura de mayor relieve del ámbito neoclásico es Leandro Fernández de Moratín. Su obra El sí de las niñas, si bien fue publicada en 1805, se encuentra dentro de las manifestaciones sobresalientes del estilo predominante en el siglo XVIII.

ARGUMENTO

Acto Primero: Don Diego, hombre ya entrado en años, decide casarse y elige como novia a una jovencita, doña Paquita. La madre de la joven, doña Irene, se muestra entusiasmada ante la posibilidad de realizar este ventajoso matrimonio. De acuerdo con la costumbre de la época, es ella quien infunde esperanzas a don Diego. Por su parte, éste no comparte el criterio de imponer matrimonio a los hijos, y desea que sea Paquita quien lo elija libremente. A su vez, la joven se muestra desolada. Pese a su permanencia en un convento, de donde sale para casarse con don Diego, está enamorada de don Félix, joven valiente militar, al que comunica su desesperante situación.

Acto Segundo: El verdadero nombre de don Félix es Carlos y, e3n realidad, es sobrino de don Diego. El joven se entrevista con su amada Paquita, y promete rescatarla de la desagradable situación. Más tarde se encuentra con su tío, ignorado rival, quien pide a su sobrino que abandone la ciudad y cumpla con sus obligaciones de soldado. En realidad, lo que el tío desea es que el joven no presencie un casamiento tan dispar, pues teme las críticas de éste.

Acto Tercero: Don Carlos parte de la posada, sabiendo que pierde a su amada, pero regresa por la noche para hacerle saber que le explicará por escrito, detalladamente, las razones que determinan su alejamiento. Don diego y su criado sorprenden el diálogo entre los enamorados e interceptan la carta. Allí, el anciano pretendiente descubre la verdad, ante lo cual ordena el regreso de su sobrino porque comprende que no puede competir con el joven por el amor de Paquita. Se cumplen así los deseos de los enamorados, quienes se casarán posteriormente.

ORGANIZACIÓN DEL CONTENIDO

Desde el punto de vista del contenido, en El sí de las niñas aparecen cuidadosamente entremezclados dos hilos dramáticos para llevar adelante una sola trama. La obra puede ser dividida en tres partes, coincidentes con sus tres actos.

Acto Primero: Se exponen los dos hilos dramáticos: don Diego,l que intenta casarse, y doña Paquita, con su problema sentimental (Exposición).

Acto Segundo: Los dos hilos dramáticos se desarrollan y se entremezclan, prosiguiendo la acción (Desarrollo).

Acto Tercero: Ambas líneas dramáticas se unen, y el enredo se resuelve de una manera convencional (Resolución).

La división que hace Moratín de las escenas está elaborada de acuerdo con las entradas y salidas de los personajes, que ayudan al avance de la acción. El teatro barroco, en cambio, variaba de escena basándose, primordialmente, en el cambio de temas o de lugares.

TÍTULO

Se refiere a la aceptación del contrato matrimonial por parte de las jóvenes. Educadas en la obediencia y al acatamiento a la voluntad de sus padres, no tienen posibilidad de elegir marido libremente, y muchas veces son llevadas a aceptar situaciones contrarias a sus  sentimientos. Este sí, por lo tanto, adquiere un matiz irónico, pues en lugar de ser sincero y espontáneo, es falso, hipócrita y expresión de una impostura.

MARCOS REFERENCIALES

Geográfico: La obra transcurre en un solo lugar: una posada de Alcalá de Henares. La elección de este sitio es un recurso que utiliza Moratín para respetar la unidad de lugar, ya que permite la aparición y desaparición de personajes sin que este hecho parezca forzado. Alcalá de Henares es una localidad vecina a Madrid, punto de detención obligada para los carruajes que iban desde la capital madrileña a Zaragoza. Por otra parte, a lo largo del drama se mencionan –aunque incidentalmente- diversos lugares de España.

Histórico: Es contemporáneo al del autor. Aunque no hay indicaciones precisas, todos los elementos se vinculan con aspectos del siglo XVIII.

Social: Los personajes principales son representantes de la burguesía española. Unos, de la burguesía enriquecida: don Diego, don Carlos; otros, de la empobrecida: doña Irene, doña Francisca. Otra clase la constituyen los criados, aunque en la obra su actuación se subordina a la de sus amos.

Espiritual: Cima opresivo creado por la actitud tiránica de una madre para con su hija, al tratar de imponerle determinado casamiento. Esta actitud está equilibrada por el temperamento moderado del novio, un hombre maduro.

IDEA CENTRAL

La obra tiene una finalidad didáctica: demostrar los errores de la educación de las niñas de su época, carentes de toda iniciativa, lo que les trae aparejada la imposibilidad de seguir el dictamen de sus sentimientos.

Don Diego resume así la idea central: “Ve aquí los frutos de la educación. Esto es lo que se llama criar bien a una niña; enseñarla a que desmienta y oculte las pasiones más inocentes con una pérfida disimulación. Las juzgan honestas luego que las ven instruidas en el arte de callar y mentir.” (Acto tercero, escena VIII).

GÉNERO

Dramática: Es una obra de teatro costumbrista.

La concepción que del drama tiene Moratín es renovadora con respecto a su época. Su postura neoclásica se basó en la Poética de Aristóteles y la Epístola a los pisones de Horacio. Una interpretación de la primera, llevó a los eruditos del siglo XVIII a la elaboración de reglas fijas para la composición de un drama.

En el caso de El sí de las niñas, típica obra del teatro neoclásico, estas reglas se respetan fielmente, dejando pocas posibilidades para la improvisación pues las indicaciones escénicas son sumamente precisas.

TEMAS

Principal: El casamiento concertado por los padres; la mujer no puede elegir libremente a su compañero.

Secundarios: El casamiento por conveniencia y la mujer como objeto o mercancía.

PERSONAJES

Principales

-Don Diego, de 59 años, desea cambiar de vida y para ello ha decidido casarse. Es bondadoso, mesurado, serio yu de ternura contenida. Quiere que la joven pretendida lo elija con libertad, pues, para él la función de los padres es aconsejar, y en modo alguno coaccionar. Lo que desea no es vivir una gran pasión, sino tener alguien a su lado para querer y ser querido tranquilamente, casi amistosamente. Triunfa en él la cordura y la humanidad cuando descubre la relación afectiva que uno a los dos jóvenes, Paquita y Carlos. Es evidente que el autor se identifica con este personaje central.

-Doña Paquita, joven, suave, delicada, soñadora. No piensa nunca en rebelarse; si el cambio se produce es porque don Diego accede a ello. Resume toda la vivacidad de la juventud. Moratín la pinta juguetona, traviesa, activa, con el fin de contraponerla con la personalidad mesurada de don Diego.

Secundarios

-Don Carlos: No está bien dibujado. Por una parte aparece decidido y valeroso, pues ante el llamado de su amada vuelve a rescatarla. Por otra, abandona la lucha ante el primer inconveniente, sacrificando con esto la felicidad de su pareja. Es la casualidad y no su voluntad lo que le permite alcanzar con éxito sus objetivos.

-Doña Irene: Vanidosa, vulgar, ambiciosa, pedante, mandona. Mujer ridícula, superficial y frívola. Sin importarle más que su propia conveniencia, quiere imponerse como portavoz del sentir de su hija, desconociendo que muy otra es la realidad de aquélla.

-Los criados. Además de su función específica cumplen otra: la de ser confidentes de sus amos. Frente a la mesura y el decoro de éstos, una gran vitalidad. Simón es discreto, fiel y mesurado; Rita es vivaz y defiende incondicionalmente a doña Paquita; Calamocha, alegre y divertido, galantea a Rita, aunque esto no pasa de ser un acercamiento esporádico.

En el teatro neoclásico, esta situación de los criados marca una diferencia apreciable con el barroco; en este último, los servidores llevan una vida casi paralela a la de sus amos, la que transcurre con alternativas semejantes. En cambio, en el teatro neoclásico se evitan deliberadamente las acciones secundarias.

CIRCUNSTANCIAS SUBYACENTES

-Importancia de la murmuración, del qué dirán.

-Costumbres de la época: el afrancesamiento en las actitudes sociales, la creencia en supersticiones; la concertación de los matrimonios; el papel sumiso de la mujer; el convento como refugio ante circunstancias de índole diversa; el tú y el usted como tratamiento jerarquizados, aún en vínculos familiares; las características de las posadas del siglo XVIII.

 

Literatura Española, Modelos de Análisis, Editorial Kapelusz

 

 

http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/literatura/si/indice.html

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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  • mapOtavalo, Ecuador, 1961.

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