Por: Vinicio Ortiz
 
 
 
Un día, el gran espíritu del bosque decidió crear a la gente.

Se fue a un banco del río para recolectar arcilla y con este material dar forma a figuras humanas. Pero le hacía falta un elemento: material para fabricar dientes.

Se requería de un material muy fuerte, así que el espíritu pensó de una pieda que es muy fuerte: rocas de cuarzo que se encuentran en los riachuelos.

Se necesitaba de un animal capaz de transformar un puñado de piedritas de cuarzo, y el espìritu pensó en el tucán, el tucàn con su gran pico podría llevar un montón de piedras destinadas a volverse los dientes de la gente.

Así el tucán salió en busca de un riachuelo que tenga piedras de cuarzo, pero el tucán es considerado como un animal perezoso.

Durante aquel día el tucán se puso a cantar por sobre la cima de los árboles, luego se fue a comer unas frutas, después se fue a cantar de nuevo en la cima de un árbol.

Ya estaba haciéndose tarde y el tucán todavía no había cumplido la orden del espíritu y de pronto se dio cuenta que cerca de allí había una plantación de maíz, el tucán descendió y cogió un montón de granos de maíz.

El tucán regresó para dar el maìz al espíritu quien  los sujetó como material para hacer los dientes de la gente.

Desde entonces, nosotros la gente, tenemos dientes muy débiles que a veces tenemos cavidades (caries) como aquellos en el maìz cuando son comidos por gusanos.

Todo aquello debido a la pereza del tucàn.

 Leyendas del Amazonas, Ediciones ABYA-YALA, 2007.

 

Fotografía: Tucán
Cortesía: http://www.embassyecuador.eu/site/index.php/es/?start=80

 

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  • homeLa autora Dorys Rueda, 13 de Febrero del 2013.
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